
El cierre de diciembre marca también el inicio de nuevos compromisos económicos para las familias salvadoreñas, como matrículas escolares, útiles, transporte y pagos acumulados. Por ello, los días posteriores a la Navidad son ideales para planificar el inicio del año con enfoque financiero.
Una recomendación clave es elaborar un presupuesto familiar anual, donde se contemplen ingresos fijos, gastos recurrentes y metas de ahorro. Involucrar a todos los miembros del hogar en esta planificación fomenta una cultura de responsabilidad económica.
Asimismo, se aconseja destinar una parte del ingreso a un fondo de emergencias, incluso si es una cantidad pequeña. Este respaldo permite enfrentar imprevistos sin recurrir a préstamos o créditos de alto costo.

Consejos útiles para las familias incluyen:
Anotar todos los gastos esperados de enero y febrero.
Evitar endeudarse nuevamente tras las fiestas.
Establecer metas claras, como ahorro para estudios o mejoras del hogar.
Una planificación temprana permite que las familias enfrenten el nuevo año con mayor tranquilidad, reduciendo el estrés financiero y fortaleciendo su bienestar económico.
