
Productores que habían perdido la motivación para trabajar la tierra, recuperan sus esperanzas con el Programa de Aumento a la Producción de Hortalizas y Frutas. Antonio Rivas, de San Cayetano Istepeque y Euracio Segura, de Tepetitán, son ejemplo del nuevo impulso que dinamiza al campo vicentino, para fortalecer la seguridad alimentaria.

Antonio tiene cultivado 12,000 plantas de tomate de los híbridos P52 F1 y Tyral, y aseguró que el apoyo fue decisivo para continuar. Para él, la asistencia profesional ha marcado un antes y un después en el manejo adecuado de los cultivos. “Sinceramente, si seguimos así vamos a ampliar más el trabajo este año que viene. Me siento orgulloso de todos los técnicos del Gobierno, de quienes obtenemos más experiencia para mejorar la producción”, agregó.

El técnico del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), Walter Enrique Barahona, explicó que: “Las visitas puntuales ayudan a identificar plagas, planificar labores y hasta calibrar equipos, algo que muchos desconocían”, señaló. Esa asistencia permite que los productores mejoren la eficiencia de sus aplicaciones y optimicen el uso de agua y nutrientes.



Rivas señaló que: “Ya estaba soñando con agarrar unas vaquitas y retirarme del campo, pero hoy volví a agarrar fuerza”. Y añadió que la comercialización a través de la Central de Abastos (CDA) también ha sido clave, porque recibe precios justos y medidas exactas,
dejándole ganancias reales.



El productor Euracio Segura también experimentó una recuperación significativa gracias al programa. “Los insumos y el apoyo técnico nos han ayudado a paliar las vicisitudes climáticas, logrando mantener la producción de papaya cuando ya no tenía ahorros para
seguir”, subrayó.

Su dinamismo productivo ha crecido tanto que hoy invierte las ganancias de sus cosechas y mantiene producción de tomate, chile dulce y picante, cilantro, coco, papaya y maracuyá. “El apoyo al final se convierte en dinero y eso ayuda a ir sacando los demás cultivos para
avanzar”, afirmó.

El técnico del MAG detalló que, además del aporte en insumos, se construirán casas malla para mejorar la producción de hortalizas. En la zona son ocho los productores beneficiados que reciben capacitación continua y una ruta segura de comercialización.
