
El 34.7% de la población en El Salvador afirma que, si perdiera su principal fuente de ingresos, solo podría cubrir sus gastos durante un mes o menos sin pedir dinero prestado, una cifra que evidencia la fragilidad financiera de una parte importante de los hogares del país. Así lo revela la Encuesta Nacional de Inclusión y Educación Financiera, elaborada por el Banco Central de Reserva (BCR), que analiza la capacidad de las personas para enfrentar imprevistos económicos.
La encuesta también muestra que un 27.1% adicional podría resistir una semana o menos sin ingresos, lo que profundiza el panorama de vulnerabilidad financiera. En conjunto, estos resultados indican que una parte significativa de la población carece de un fondo de emergencia, considerado un pilar fundamental de la salud financiera personal.
Estos datos reflejan una limitada capacidad de ahorro y resiliencia financiera, ya que más de un tercio de la población se encuentra expuesta a choques económicos como desempleo, emergencias médicas o reducción de ingresos. En la práctica, esto significa que muchas familias dependen casi por completo del ingreso mensual para cubrir necesidades básicas como alimentación, vivienda, transporte y servicios.

Al analizar los resultados por sexo, se observa que el 36% de las mujeres afirma que solo podría cubrir gastos por un mes o menos, frente al 33% de los hombres, lo que sugiere una mayor exposición financiera en el caso femenino. En cuanto al tiempo de resistencia más corto (una semana o menos), el porcentaje también es mayor entre mujeres, reflejando brechas estructurales en ingresos, empleo y acceso al ahorro.
Por grupos de edad, los jóvenes entre 18 y 25 años presentan uno de los escenarios más frágiles: el 39% señala que únicamente podría sostenerse hasta un mes sin ingresos. Esta situación puede estar relacionada con empleos más inestables, menores salarios y una menor acumulación de ahorro. En contraste, las personas de 61 años o más muestran un comportamiento distinto: aunque el 27% se ubica en el rango de un mes o menos, un 35% afirma que solo resistiría una semana o menos, lo que refleja la presión que enfrentan muchos adultos mayores con ingresos limitados o pensiones insuficientes.
Las diferencias también se evidencian por zona de residencia. En el área urbana, el 35% de las personas podría cubrir gastos por un mes o menos, mientras que en la zona rural el porcentaje es de 34%. Sin embargo, en las áreas rurales aumenta el grupo que solo podría resistir una semana o menos, lo que sugiere mayores restricciones de liquidez y acceso a mecanismos formales de ahorro.

Especialistas en educación financiera señalan que estos resultados confirman la necesidad de fortalecer la cultura del ahorro, promover la planificación financiera y ampliar el acceso a productos que permitan a las personas construir colchones económicos. Contar con un fondo de emergencia equivalente, al menos, a tres meses de gastos es una recomendación clave para reducir la vulnerabilidad ante crisis inesperadas.
El BCR destaca que la encuesta busca servir como una herramienta para la formulación de políticas públicas, orientadas a mejorar la inclusión financiera y la estabilidad económica de los hogares. Los datos ponen en evidencia que, más allá del crecimiento económico, uno de los principales desafíos del país sigue siendo lograr que las familias tengan mayor capacidad de previsión y sostenibilidad financiera en el corto y mediano plazo.
