
Las importaciones de automotores en El Salvador han experimentado un crecimiento del 400% en la última década, impulsadas principalmente por el ingreso de vehículos procedentes de China, según datos del Banco Central de Reserva (BCR). Este aumento refleja una transformación progresiva del mercado vehicular, marcada por una mayor diversidad de marcas y tecnologías disponibles para los consumidores salvadoreños.
De acuerdo con las cifras oficiales, en el país circulan actualmente 7,153 vehículos de marcas chinas, entre las que destacan JMC, Chery, Foton y JAC, las más demandadas dentro de este segmento. Aunque la presencia de estos automotores ha crecido de manera sostenida, su participación en el mercado aún es limitada frente a fabricantes tradicionales.
Importadores del sector explican que, si bien el crecimiento ha sido notable a lo largo de los años, el incremento en lo que va de 2026 no supera el 20% en comparación con 2025, lo que indica un avance más moderado en el corto plazo. Además, coinciden en que este aumento no ha significado un desplazamiento de las marcas japonesas y coreanas, que continúan liderando las preferencias de los salvadoreños.
Marcas como Toyota, Nissan, Honda, Kia y Hyundai mantienen una posición dominante, concentrando de manera conjunta el 45.6% del parque vehicular nacional. Esta ventaja se atribuye principalmente a la confianza del consumidor, la amplia red de talleres y la facilidad para encontrar repuestos en todo el país.

En contraste, uno de los principales desafíos que enfrentan los vehículos de origen chino es la disponibilidad de repuestos y servicios técnicos especializados. Importadores señalan que, sin talleres autorizados ni una cadena formal de distribución de piezas, resulta difícil que estas marcas logren consolidarse plenamente en el mercado salvadoreño.
El crecimiento de las importaciones también se refleja con mayor fuerza en el sector de las motocicletas. En El Salvador circulan 219,669 motocicletas, muchas de ellas de marcas como Freedom, Serpento y Skingo, que utilizan tecnología china y son ensambladas en Centroamérica, lo que ha facilitado su adopción por su accesibilidad y costos competitivos.
Otro elemento relevante es la orientación de la industria china hacia la electromovilidad. La mayoría de los vehículos importados desde ese país incluyen modelos eléctricos o híbridos. El Salvador cuenta desde 2020 con una ley de incentivos para la importación de vehículos eléctricos e híbridos, lo que ha abierto oportunidades para este tipo de automotores.

No obstante, persisten limitantes regulatorias, especialmente para los importadores de vehículos usados. La legislación exige la existencia de un taller autorizado por el BMT, requisito que, según importadores, aún no ha sido implementado plenamente desde hace seis años. Esta situación impide que algunos vehículos obtengan placas para circular, frenando el crecimiento del sector.
En conjunto, el aumento de las importaciones de automotores evidencia un mercado en evolución, con mayor apertura a nuevas marcas y tecnologías, pero que todavía enfrenta retos estructurales, de confianza y de regulación para lograr una competencia más equilibrada dentro del parque vehicular salvadoreño.
