
El Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) aprobó un financiamiento de US$150 millones para El Salvador, destinado a ejecutar el Programa de Infraestructura y Rescate de Escenarios Deportivos a nivel nacional (PRODEPORTE II), una iniciativa que busca modernizar y ampliar la red de espacios deportivos fuera del Área Metropolitana de San Salvador, con impacto directo en el desarrollo social, comunitario y económico del país.
El nuevo respaldo financiero representa una de las inversiones más relevantes en infraestructura deportiva en el interior del territorio salvadoreño y marca una etapa clave en la política de descentralización del deporte. Con estos recursos, el Estado impulsará la rehabilitación, reconstrucción y modernización de 13 escenarios deportivos ubicados estratégicamente en nueve departamentos, priorizando zonas históricamente con menor acceso a instalaciones adecuadas para la práctica deportiva y la recreación.

PRODEPORTE II da continuidad a los avances logrados con la primera fase del programa, que contó con un financiamiento de US$115.2 millones y permitió renovar escenarios deportivos en San Salvador y su área metropolitana. Dichas obras fueron determinantes para que El Salvador cumpliera con estándares internacionales y se convirtiera en sede de los XXIV Juegos Centroamericanos y del Caribe 2023, dejando un legado de infraestructura moderna y funcional en la capital.
A diferencia de su antecesor, esta segunda fase concentra sus esfuerzos en el interior del país. Los departamentos beneficiados son La Unión, Santa Ana, La Paz, Usulután, Cabañas, San Vicente, San Miguel, Chalatenango y Morazán, donde se intervendrán complejos deportivos de alto valor simbólico y social. Entre los proyectos más emblemáticos se encuentran el Estadio Óscar Quiteño, en Santa Ana, y el Estadio Juan Francisco Barraza, en San Miguel, ambos considerados referentes del deporte nacional.

El programa contempla la creación de espacios seguros, inclusivos y sostenibles, con mejoras estructurales, accesibilidad universal, incorporación de tecnología y criterios de eficiencia energética. Estas condiciones permitirán que atletas, estudiantes y comunidades cuenten con instalaciones acordes a estándares internacionales, aptas tanto para competencias como para actividades formativas y recreativas.
Más allá del ámbito deportivo, el financiamiento aprobado por el BCIE tiene un enfoque integral. Las autoridades destacan que PRODEPORTE II contribuirá al fortalecimiento del tejido social, la promoción de estilos de vida saludables, la prevención de la violencia y la dinamización de las economías locales, a través de la generación de empleo y el impulso a servicios vinculados a eventos deportivos y comunitarios.

Con esta nueva operación, el BCIE reafirma su apoyo a El Salvador en la construcción de un sistema nacional de infraestructura deportiva, complementando los logros alcanzados en la capital y extendiendo los beneficios del desarrollo a los territorios. La inversión de US$150 millones se proyecta así como un catalizador para el deporte, la cohesión social y el bienestar de miles de familias salvadoreñas en todo el país.
