
El déficit del presupuesto federal de Estados Unidos cerró el año fiscal 2025 en cerca de US$1.8 billones, mientras que las pérdidas anuales estimadas por fraude en programas gubernamentales oscilan entre US$233,000 millones y US$521,000 millones, según datos oficiales. Aun así, el presidente Donald Trump sostuvo que reducir significativamente el fraude permitiría equilibrar las finanzas públicas.
Durante su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza, Trump aseguró que si su administración lograra eliminar tan solo el 50% del fraude en Estados Unidos, el presupuesto federal podría quedar balanceado. El mandatario presentó este argumento como parte de la defensa de su agenda para endurecer los controles sobre el gasto público.
En ese contexto, Trump lanzó duras críticas contra el estado de Minnesota, actualmente bajo investigación por presuntos casos de fraude en programas financiados con fondos federales. El presidente utilizó ese ejemplo para reforzar su postura de que el fraude es un problema estructural que, de ser corregido, tendría un impacto decisivo en las cuentas nacionales.

Sin embargo, las cifras oficiales muestran una brecha considerable entre el tamaño del déficit y las pérdidas atribuidas al fraude. CNN afirma que de acuerdo con un informe de 2024 de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO), el fraude le cuesta al Gobierno federal cientos de miles de millones de dólares al año, pero incluso en el escenario más alto de estimación, ese monto queda muy por debajo del déficit actual.
Además, proyecciones presupuestarias advierten que la situación fiscal podría deteriorarse aún más en los próximos años. Se estima que el déficit acumulado aumentará en más de US$3 billones durante la próxima década, en gran parte debido a los recortes de impuestos aprobados como parte de la agenda de política interna impulsada por Trump.

Especialistas en finanzas públicas señalan que, aunque combatir el fraude es una medida relevante para mejorar la eficiencia del gasto, no sería suficiente por sí sola para cerrar una brecha fiscal de esta magnitud. Aun así, el presidente reiteró en Davos que su Gobierno continuará priorizando la lucha contra el fraude como uno de los ejes centrales de su estrategia económica.
Las declaraciones de Trump se suman a un debate más amplio sobre el futuro de las finanzas públicas estadounidenses, en un contexto de elevados déficits, presiones fiscales crecientes y discusiones sobre el equilibrio entre reducción del gasto, aumento de ingresos y sostenibilidad presupuestaria a largo plazo.
