
Costa Rica eligió este domingo a Laura Fernández como su nueva presidenta, luego de que la candidata del Partido Pueblo Soberano (PPS) se impusiera con el 48,5% de los votos en la primera ronda electoral, superando ampliamente el umbral necesario para evitar una segunda vuelta. Con este resultado, Fernández asume el liderazgo del país con un mandato claro de cambio, respaldado por una victoria contundente en las urnas.
De acuerdo con Euronews, con el 88,4% de las mesas escrutadas, los datos oficiales del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) confirmaron la amplia ventaja de Fernández frente a su principal rival, Álvaro Ramos, del Partido Liberación Nacional (PLN), quien obtuvo el 32,12% de los sufragios. El resto de los 18 candidatos participantes no logró un respaldo significativo, lo que consolidó rápidamente el triunfo de la candidata oficialista.
A sus 39 años, Fernández se convierte en una de las presidentas más jóvenes en la historia del país. Politóloga de formación, su ascenso marca un relevo generacional en la política costarricense y abre una etapa que ella misma ha definido como transformadora. Durante su primer discurso tras conocerse los resultados, habló de iniciar un proceso de cambios profundos en la estructura del Estado y de avanzar hacia lo que denominó la “tercera república”.

En el ámbito legislativo, el PPS obtuvo 30 de los 57 escaños del Congreso, lo que le permitirá contar con mayoría simple para impulsar su agenda de gobierno. No obstante, esta correlación de fuerzas obligará al Ejecutivo a negociar con otras bancadas para concretar reformas que requieran mayor respaldo parlamentario, especialmente aquellas de carácter constitucional.
Fernández aseguró que su administración apostará por el diálogo político y la conciliación, y extendió una invitación a los distintos sectores del país, incluida la oposición, para trabajar de manera conjunta. Señaló que el respaldo recibido en las urnas representa un mandato ciudadano para impulsar transformaciones, pero enfatizó que estas deben construirse con acuerdos y respeto institucional.
El concepto de “tercera república” al que hizo referencia remite a una posible redefinición del modelo político costarricense, tras la llamada segunda república, surgida luego de la guerra civil de 1948 y caracterizada por reformas históricas como la abolición del Ejército. Aunque la presidenta electa no detalló el alcance de esta propuesta, durante la campaña se mencionaron posibles cambios en el funcionamiento del Poder Judicial y otras instituciones del Estado.

Por su parte, Álvaro Ramos reconoció los resultados y felicitó a la presidenta electa, comprometiéndose a ejercer una oposición responsable y constructiva desde el Congreso. Afirmó que su partido respaldará las iniciativas que considere beneficiosas para el país y mantendrá una postura crítica cuando existan desacuerdos, destacando la importancia de una ciudadanía activa y participativa.
Con este resultado, Costa Rica inicia una nueva etapa política marcada por el liderazgo de Laura Fernández, quien enfrentará el desafío de convertir su amplio respaldo electoral en consensos duraderos y resultados concretos para el país.
