
La administración del presidente Donald Trump analiza reducir o eximir ciertos aranceles aplicados a importaciones de acero y aluminio, luego de que diversos estudios concluyeran que la mayor parte del costo de estos gravámenes recae en empresas y consumidores estadounidenses.
Según datos publicados por Infobae, que citan reportes del Financial Times, el giro en la evaluación de la política comercial ocurre tras constatarse que los aranceles implementados en 2025 no han sido absorbidos principalmente por exportadores extranjeros, sino por el mercado interno de Estados Unidos.
El peso de los aranceles
Estudios de la Reserva Federal de Nueva York revelan que cerca del 90% de la carga económica de los aranceles terminó impactando a compañías y consumidores locales. En los primeros ocho meses de 2025, el efecto fue aún mayor: alrededor del 94% del costo permaneció dentro del país.
En términos prácticos, esto significa que cuando se aplicó un arancel del 10%, los precios de exportación de los proveedores extranjeros apenas bajaron entre 0,6% y 1,4%, lo que indica que la reducción no compensó el impuesto adicional. Como resultado, el encarecimiento se trasladó casi por completo a los importadores y, finalmente, al consumidor.

El Instituto Kiel respaldó estas conclusiones y estimó que el 96% del costo arancelario fue asumido por importadores y compradores estadounidenses, mientras que solo un 4% fue absorbido por productores extranjeros.
Asimismo, un informe de la Oficina Nacional de Análisis Económico (NBER), coordinado por la economista Gita Gopinath, señaló que la tasa de transferencia arancelaria —es decir, la proporción del impuesto que queda en la economía estadounidense— alcanzó el 94% en la fase inicial de 2025, superando incluso los niveles registrados durante el ciclo proteccionista de 2018-2019.
Impacto en productos cotidianos
Los gravámenes, que llegaron hasta el 50% sobre ciertos productos derivados del acero y el aluminio, no solo afectaron insumos industriales. También impactaron bienes de uso común como electrodomésticos, moldes de repostería, utensilios de cocina, latas de alimentos y envases para bebidas.
Este aumento de precios ocurre en un contexto de creciente preocupación económica. Una encuesta del Pew Research Center indicó que más del 70% de los adultos estadounidenses perciben la economía como regular o mala, y más de la mitad considera que las políticas económicas actuales han agravado la situación financiera del país.

Revisión en curso
De acuerdo con la información citada por Infobae, el equipo comercial del Departamento de Comercio y la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos estudia posibles exenciones selectivas para determinados artículos incluidos en la lista de productos afectados.
La Casa Blanca ya ha concedido alivios temporales en otros sectores, como importaciones de café, cacao y carne, y también ha pausado parcialmente disputas arancelarias con China en el pasado. Ahora, la revisión busca reducir la presión inflacionaria y mitigar el impacto en el consumo interno, especialmente en un año electoral con comicios intermedios previstos para noviembre.
Por el momento, la administración continúa evaluando qué productos podrían quedar exentos de los gravámenes. La decisión final podría redefinir la estrategia comercial reciente y marcar un ajuste en la política arancelaria con el objetivo de contener el alza de precios y aliviar la carga sobre hogares y empresas estadounidenses.
