
Rodrigo González, hijo mayor de Jorge “Mágico” González, falleció la noche del sábado 21 de febrero a los 45 años, tras una lucha contra el cáncer. Su partida enluta a una de las familias más representativas del fútbol salvadoreño y ha generado múltiples muestras de solidaridad en el ámbito deportivo y en redes sociales.
Rodrigo, nacido en 1980, mantuvo un vínculo cercano con el deporte. En el pasado formó parte del plantel de Atlético Marte, uno de los clubes tradicionales del país. Aunque su trayectoria fue más discreta que la de su padre, siempre estuvo ligado al entorno futbolístico nacional.
Su padre, Jorge González, conocido popularmente como “Mágico”, es considerado la máxima figura en la historia del fútbol salvadoreño. Su talento lo llevó a convertirse en ídolo del Cádiz CF en España y referente indiscutible del balompié nacional.
La familia González también mantiene presencia activa en el fútbol actual a través de Jesús “Chus” González, hermano menor de Rodrigo, de 22 años, quien milita en Isidro Metapán en la Primera División salvadoreña y tuvo experiencia en categorías inferiores del Cádiz.
Reacciones en el ámbito deportivo
La noticia del fallecimiento provocó una rápida reacción de clubes, instituciones y figuras del fútbol nacional. Diversas entidades expresaron públicamente su pésame a la familia González, destacando el respeto y cariño que despierta el apellido en el deporte salvadoreño.
El Club Deportivo FAS, equipo con el que Jorge González conquistó seis títulos en su etapa profesional, compartió un mensaje de condolencia, reafirmando el histórico vínculo entre el exfutbolista y la institución santaneca.

También se sumaron medios y espacios deportivos como Radio YSKL, que expresó públicamente su solidaridad con la familia, reflejando el sentir de una comunidad que reconoce la dimensión humana detrás de la figura deportiva.
Un golpe para una familia emblemática
Aunque Rodrigo González mantuvo un perfil alejado de los reflectores, su vida estuvo inevitablemente asociada al legado de su padre, uno de los deportistas más admirados en El Salvador y Centroamérica. En las últimas semanas, su estado de salud se había deteriorado de manera significativa, hasta confirmarse su fallecimiento el sábado por la noche.
La noticia no solo representa una pérdida personal para la familia González, sino también un momento de duelo compartido por una comunidad futbolística que ha crecido alrededor de la figura del “Mágico”. El apoyo expresado por aficionados, exjugadores y dirigentes evidencia la cercanía que el entorno deportivo mantiene con quienes han marcado la historia del balompié nacional.
Con la partida de Rodrigo González, el país acompaña en el dolor a una familia cuyo apellido forma parte de la memoria colectiva del fútbol salvadoreño.
