
El director ejecutivo del Centro Nacional de Registros (CNR), Camilo Trigueros, afirmó recientemente que el incremento en las transferencias de dominio de inmuebles refleja una reactivación económica en el mercado inmobiliario salvadoreño, especialmente en zonas que anteriormente registraban baja actividad debido a la inseguridad.
El funcionario explicó que una transferencia de dominio se refiere al proceso legal mediante el cual un inmueble cambia de propietario. “Es cuando alguien transfiere el dominio o cambia de dueño un inmueble. Tan simple como eso”, señaló.

Trigueros detalló que la principal forma en que se realizan estas transferencias es a través de compraventas, que representan aproximadamente el 90% de los casos. Sin embargo, también se registran cambios de propietario mediante donaciones y herencias, que forman parte del comportamiento habitual del sector inmobiliario.
Desde una perspectiva económica, el director del CNR destacó que el aumento en estas transacciones es un indicador clave de dinamización del mercado. Según estudios realizados por la institución, muchas colonias que anteriormente estaban asediadas o dominadas por pandillas registraban una actividad inmobiliaria prácticamente nula.

“Había colonias donde las compraventas no se daban, porque nadie quería comprar o vender inmuebles en zonas controladas por pandillas”, explicó.
No obstante, el escenario actual muestra un cambio significativo. De acuerdo con Trigueros, estas zonas han comenzado a experimentar un incremento en la demanda de propiedades, impulsada tanto por salvadoreños residentes en el país como en el extranjero, así como por inversionistas y ciudadanos extranjeros interesados en adquirir bienes raíces.

Este fenómeno representa una señal positiva para la economía nacional, ya que el aumento en las transferencias de dominio no solo fortalece el mercado inmobiliario, sino que también genera mayor actividad económica en sectores vinculados como la construcción, servicios legales y financieros.
Las autoridades consideran que este comportamiento refleja una mayor confianza en el país y contribuye al crecimiento del patrimonio de las familias salvadoreñas, así como al fortalecimiento de la inversión en el sector inmobiliario.
