
La Reserva Federal decidió mantener sin cambios su tasa de interés de referencia por segunda reunión consecutiva, situándola en torno al 3.6%, en un contexto internacional marcado por la tensión geopolítica entre Estados Unidos e Irán y sus posibles efectos sobre la economía global.
Según las proyecciones del banco central, el conflicto en Oriente Medio podría generar presiones inflacionarias durante este año, principalmente por el incremento en los precios de los combustibles. Sin embargo, la autoridad monetaria considera que este impacto sería transitorio y no afectaría significativamente el crecimiento económico.

A pesar del entorno incierto, los responsables de política monetaria mantienen su previsión de realizar al menos un recorte de tasas en 2026, en línea con las proyecciones presentadas en diciembre pasado. Esta decisión refleja la expectativa de que la inflación retome una senda descendente en el mediano plazo.
En su comunicado, la Fed subrayó que las implicaciones económicas del conflicto siguen siendo inciertas, especialmente en función de su duración y evolución. No obstante, los funcionarios proyectan que el mercado laboral se mantendrá sólido, con niveles de desempleo estables hacia finales de este año, un escenario más optimista que el previsto por varios analistas.

En términos de inflación, la institución estima que el indicador podría reducirse gradualmente hasta alcanzar un 2.2% en 2027, con el objetivo de converger al 2% en 2028, meta establecida como referencia para la estabilidad de precios.
Este panorama sugiere que, aunque los riesgos externos continúan latentes, la Reserva Federal apuesta por una política monetaria prudente, enfocada en equilibrar el control inflacionario sin comprometer la dinámica de crecimiento de la economía estadounidense.
