
La Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios (NAR) recortó de forma significativa su previsión de crecimiento en las ventas de viviendas existentes en Estados Unidos para 2026, ajustándola a apenas 4%, muy por debajo del 14% proyectado anteriormente, en una señal clara de desaceleración en el mercado inmobiliario.
El nuevo pronóstico refleja un entorno más complejo para el sector, marcado principalmente por el aumento sostenido en las tasas hipotecarias, que ha encarecido el financiamiento para la compra de viviendas. Según el economista jefe de la NAR, Lawrence Yun, este factor ha sido determinante para reducir las expectativas de crecimiento, ya que limita el acceso de los compradores, especialmente de aquellos que adquieren su primera vivienda.
El ajuste en las proyecciones se da en un contexto donde los indicadores recientes ya muestran signos de debilidad. Durante marzo, el cierre de contratos de viviendas de segunda mano cayó un 3.6%, situándose en un ritmo anualizado de 3.98 millones de unidades, una cifra que además se ubicó por debajo de las estimaciones de analistas consultados por Bloomberg.

A este panorama se suman factores externos que han contribuido a endurecer las condiciones del mercado. Entre ellos, las tensiones geopolíticas vinculadas al conflicto con Irán, que han presionado al alza los costos financieros, incluyendo las tasas hipotecarias. Esto ha generado un efecto directo en la asequibilidad de la vivienda, reduciendo la demanda en un momento clave del año.
Pese a la desaceleración en las ventas, los precios de las viviendas continúan mostrando cierta resistencia. En marzo, el precio medio de venta alcanzó los $408,800, lo que representa un incremento interanual del 1.4%. Este comportamiento responde, en gran medida, a que el inventario de viviendas disponibles, aunque ha registrado una leve recuperación, sigue siendo limitado en términos históricos.
De acuerdo con el análisis de Bloomberg Economics, el mercado enfrenta un posible desbalance entre oferta y demanda. Por un lado, las condiciones de compra se han deteriorado para los consumidores debido al encarecimiento del crédito; por otro, el aumento en la disponibilidad de viviendas nuevas podría generar una presión adicional sobre los precios en el mediano plazo.

Además, la caída en las ventas ha sido generalizada en distintas regiones del país, lo que refuerza la idea de una desaceleración estructural más que de un fenómeno aislado. Aunque los compradores primerizos continúan representando cerca de un tercio del mercado, su capacidad de adquisición se ha visto afectada por el entorno económico.
En este contexto, la revisión a la baja de la NAR marca un cambio importante en las perspectivas del sector inmobiliario para 2026. Lo que inicialmente se perfilaba como un año de fuerte recuperación ahora apunta a un crecimiento moderado, condicionado por factores como las tasas de interés, la asequibilidad y la evolución del entorno económico global.
Así, el mercado de viviendas en Estados Unidos enfrenta un año de ajustes, en el que la evolución de las condiciones financieras será clave para determinar si el sector logra estabilizarse o continúa perdiendo dinamismo.
