
El presidente de la República de El Salvador, Nayib Bukele, y su homólogo de Costa Rica, Rodrigo Chaves, participaron este día en el acto de colocación de la primera piedra del Centro de Alta Contención del Crimen Organizado (CACCO), una infraestructura penitenciaria que busca fortalecer la respuesta del Estado costarricense frente al avance de la criminalidad organizada.
La actividad se desarrolló en la zona donde se construirán las nuevas instalaciones, hasta donde llegó el mandatario salvadoreño acompañado de su comitiva oficial. A su llegada, Bukele fue recibido por el presidente Chaves y miembros de su Gabinete, marcando un nuevo encuentro bilateral entre ambos líderes, el cuarto en los últimos dos años.
Durante su intervención, el presidente Bukele agradeció la invitación del Gobierno de Costa Rica y destacó la relación de cooperación entre ambas naciones. Señaló que la inseguridad es un fenómeno que, cuando no se enfrenta a tiempo, termina afectando todas las áreas de la vida social y económica de un país. “Cuando la inseguridad avanza, se cae el trabajo, se complica la educación, se frena la economía, la inversión se va y el turismo desaparece”, afirmó.
El mandatario salvadoreño advirtió que la delincuencia organizada, si no se controla, puede convertirse en un poder paralelo al Estado. Explicó que en El Salvador las pandillas llegaron a ejercer un control territorial superior al del propio gobierno, configurando lo que denominó una “dictadura del crimen”, sostenida por la corrupción y la complicidad institucional.
Bukele recordó que los primeros indicios del problema criminal suelen minimizarse, como ocurrió en El Salvador, donde inicialmente se afirmaba que las pandillas no mataban o que la violencia era limitada. Sin embargo, señaló que este tipo de fenómenos crecen progresivamente hasta desbordar la capacidad del Estado si no se actúa con decisión.

En ese contexto, el presidente salvadoreño afirmó que Costa Rica aún está a tiempo de evitar un escenario similar, y expresó la disposición de El Salvador de compartir su experiencia en el combate a la criminalidad, subrayando que cada país debe adaptar las soluciones a su propia realidad institucional y social.
Bukele explicó que el cambio en El Salvador requirió una transformación profunda del Estado, incluyendo reformas en el sistema judicial, el marco legal y las instituciones de seguridad, respaldadas por el voto popular. Destacó que una de las claves fue romper con el ciclo en el que los criminales eran capturados y liberados poco tiempo después.
Asimismo, resaltó el papel del Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) dentro de la estrategia de seguridad salvadoreña, al señalar que las cárceles habían dejado de ser centros de rehabilitación para convertirse en espacios desde donde se coordinaban actividades criminales con privilegios indebidos.

Por su parte, el presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, dio la bienvenida oficial al mandatario salvadoreño y defendió la legitimidad de su visita. Agradeció el apoyo técnico y la experiencia compartida por El Salvador, destacando que el proyecto del CACCO se ha beneficiado de insumos, diseños y estudios proporcionados por el país vecino, lo que representa un ahorro significativo para el Estado costarricense.
Chaves subrayó que las sociedades inteligentes aprenden de la experiencia internacional y valoró el testimonio de El Salvador como un insumo relevante para enfrentar los desafíos de seguridad que atraviesa Costa Rica. Reiteró que la cooperación entre ambos países fortalece las relaciones bilaterales y contribuye a la estabilidad regional.

El acto se enmarca en los acuerdos de cooperación regional, como la alianza conocida como “Escudo de las Américas”, firmada previamente por ambos gobiernos, que busca intercambiar información, experiencias y buenas prácticas para garantizar la seguridad de los pueblos de la región.
Con la colocación de la primera piedra del CACCO, Costa Rica da un paso en su estrategia para contener el crimen organizado, mientras El Salvador reafirma su papel como referente regional en materia de seguridad, poniendo su experiencia al servicio de otros países que enfrentan desafíos similares.
