
El incentivo fiscal incorporado a la Quincena 25 permite que las empresas no asuman un costo adicional, ya que el monto entregado a los trabajadores puede deducirse al 100% del Impuesto sobre la Renta durante su primer año de aplicación. Esta medida, impulsada por el Estado, fue diseñada para brindar alivio económico a los trabajadores en enero sin afectar la estabilidad financiera ni la planificación presupuestaria del sector productivo.
El ministro de Trabajo, Rolando Castro, explicó que la clave de la iniciativa es la predictibilidad empresarial. Según detalló, las compañías formales ya contemplan en sus presupuestos el pago del Impuesto sobre la Renta, por lo que la deducción convierte la Quincena 25 en una reasignación de recursos previamente previstos, y no en una erogación extraordinaria. De esta forma, el beneficio llega directamente a los trabajadores sin romper el equilibrio financiero de las empresas.

Como ejemplo práctico, el funcionario señaló que si una empresa proyecta pagar US$50,000 dólares en renta y destina US$48,000 dólares a la Quincena 25, únicamente trasladará US$2,000 dólares al fisco. “La lógica es que ese dinero llegue a los trabajadores y no se convierta en una carga inesperada para la empresa”, indicó.
La medida beneficia tanto al sector público como al privado y alcanzará a cerca de un millón de trabajadores, lo que tendrá un efecto directo en la dinamización de la economía, especialmente en mercados locales, comercio informal y pequeños negocios. El impacto es relevante si se considera que alrededor del 60% de la población trabajadora percibe el salario mínimo, por lo que este ingreso adicional representa un alivio inmediato en un mes tradicionalmente complejo para los hogares.

El Ministerio de Trabajo recordó que el pago de la Quincena 25 debe realizarse entre el 15 y el 25 de enero. Además, aclaró que la deducción fiscal aplica únicamente durante este año, como un mecanismo de transición. A partir del próximo período, las empresas deberán presupuestar obligatoriamente este beneficio, ya sin el incentivo tributario.
Finalmente, el Gobierno destacó la respuesta positiva del empresariado, señalando que la adopción del incentivo refleja un compromiso compartido con el bienestar de los trabajadores y con la continuidad de políticas que fortalecen la productividad y la confianza económica en El Salvador.
