
Los extranjeros que obtengan residencia temporal en El Salvador deberán permanecer al menos 90 días al año en el territorio nacional, según las reformas a la Ley Especial de Migración y de Extranjería aprobadas con 57 votos por la Asamblea Legislativa de El Salvador. Esta medida se convierte en uno de los ejes centrales de la nueva normativa, al buscar que quienes residan en el país mantengan una presencia real y sostenida.
El requisito no solo establece una condición legal, sino que apunta a fortalecer el vínculo entre el residente y el país. La permanencia mínima anual pretende evitar que la residencia sea utilizada únicamente como un trámite administrativo, promoviendo en cambio una relación activa que incluya participación en la economía, consumo local e integración social.
Un cambio de enfoque en la política migratoria
La disposición refleja un giro en la visión migratoria del país. En lugar de limitarse a facilitar la entrada de extranjeros, la normativa busca asegurar que quienes obtengan residencia contribuyan de manera efectiva al desarrollo nacional.
En ese sentido, la diputada Ana Figueroa explicó que el objetivo es que los residentes temporales no solo permanezcan en el país por períodos mínimos, sino que establezcan una conexión real con la dinámica económica y social.
Este enfoque también responde a la necesidad de ordenar el crecimiento del interés de extranjeros por residir en El Salvador, garantizando reglas claras y mayor seguridad jurídica.
Facilitación para inversionistas y personas de negocios
Dentro de las reformas, se incluye un apartado orientado a inversionistas extranjeros y personas de negocios. La normativa reconoce que este perfil requiere movilidad constante, por lo que se busca brindar condiciones que faciliten su permanencia sin perder el estatus migratorio.

Al mismo tiempo, el requisito de los 90 días funciona como un mecanismo para asegurar que estos inversionistas mantengan presencia en el país, generando actividad económica y aportando al crecimiento local.
Reunificación familiar como eje clave
Otro de los componentes relevantes de la reforma es la reunificación familiar. Con los cambios aprobados, los hijos de salvadoreños naturalizados que hayan nacido en el extranjero podrán acceder a la nacionalidad salvadoreña.
Esta medida busca garantizar la unidad familiar y reforzar la protección de la niñez, integrando a más personas al tejido social del país bajo un marco legal claro.
Reglas más estrictas y seguridad jurídica
Las modificaciones abarcan los artículos 49, 119, 164 y 279 de la ley, con el propósito de establecer criterios más definidos sobre residencia, permanencia y nacionalidad.
Entre las disposiciones más relevantes también se incluyen causales específicas para la pérdida de la nacionalidad por naturalización, como:
Cometer delitos dolosos graves.
Residir por más de dos años en el país de origen.
Permanecer fuera de El Salvador por más de cinco años sin autorización.

Estas medidas buscan equilibrar la apertura hacia nuevos residentes con un marco de control que garantice el respeto a las leyes.
Adaptación a una nueva realidad
Las autoridades señalan que estas reformas responden a un cambio en la dinámica migratoria del país. Durante décadas, El Salvador fue principalmente un país de emigrantes; sin embargo, en los últimos años ha comenzado a atraer a extranjeros interesados en residir, invertir o hacer negocios.
Ante este nuevo escenario, la actualización de la normativa pretende ordenar el flujo migratorio, fortalecer la seguridad jurídica y generar beneficios económicos.
En conjunto, la exigencia de permanencia mínima de 90 días al año se posiciona como una medida clave dentro de la reforma, al asegurar que los residentes temporales no solo obtengan un estatus legal, sino que mantengan una participación activa en la vida económica y social del país.
