
Estados Unidos anunció este miércoles la incautación de dos buques petroleros sancionados en el marco del bloqueo al crudo venezolano, una operación que evidencia el endurecimiento de las medidas contra el comercio ilícito de petróleo. Uno de los barcos fue interceptado en el Caribe, mientras que el segundo fue asaltado por fuerzas militares en el Atlántico Norte, tras varios días de persecución, a la altura de Islandia.
De acuerdo con France 24, la captura del petrolero en el Caribe fue confirmada por el Comando Sur de Estados Unidos (Southcom), mientras que la operación en el Atlántico Norte fue ejecutada por fuerzas estadounidenses y ratificada por el Comando Europeo, en una de las acciones más complejas y visibles del bloqueo petrolero impuesto a Venezuela.
El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, afirmó en la red social X que el bloqueo al petróleo venezolano sancionado “sigue en pleno vigor en cualquier parte del mundo”, subrayando que Estados Unidos continuará actuando contra embarcaciones involucradas en el transporte de crudo considerado ilícito por su legislación.
El Departamento del Tesoro mantiene desde hace años una lista de buques cisterna sancionados, principalmente de Venezuela, Rusia e Irán, los cuales pueden ser decomisados si se determina que participan en operaciones prohibidas. Esta lista se actualiza de forma periódica y sirve como base legal para las incautaciones.
El caso del petrolero interceptado en el Atlántico Norte ilustra la complejidad de estas operaciones. La embarcación, sancionada desde 2024 por presuntos vínculos con Hezbolá e Irán, se dirigía a Venezuela y, durante la persecución, cambió de nombre, bandera y rumbo, pasando a llamarse Marinera y enarbolando pabellón ruso. La persecución se extendió hasta aguas cercanas a Islandia, donde finalmente fue abordada.

Rusia denunció el asalto, argumentando que la operación viola la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, al considerar que se trataba de una embarcación registrada bajo su jurisdicción y que navegaba en aguas internacionales.
Las incautaciones se producen en un contexto de mayor presión de Estados Unidos sobre Venezuela, luego de que el presidente Donald Trump anunciara en diciembre el inicio formal del bloqueo petrolero. El gobierno venezolano calificó entonces estas acciones como un acto de “piratería”.
Desde la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa el pasado 3 de enero, Estados Unidos ha reforzado su control sobre el crudo venezolano. Trump ha señalado que su país gobernará Venezuela y que empresas estadounidenses controlarán la explotación de sus reservas petroleras, las mayores probadas del mundo.
En este escenario, el mandatario estadounidense aseguró recientemente que las autoridades interinas venezolanas entregarían entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo, los cuales serían vendidos a precio de mercado bajo control estadounidense. Según estimaciones, esos ingresos podrían superar los 2.000 millones de dólares, anuncio que incluso incidió en una baja de los precios internacionales del petróleo.
La incautación de los buques refuerza el mensaje de que el bloqueo petrolero no solo se mantiene, sino que se ejecuta con operaciones militares en distintas regiones del mundo, aumentando la tensión geopolítica y el impacto sobre el mercado energético global.
