
El 25.8% de la población salvadoreña recibe remesas internacionales, y la mayor parte de estos recursos se utiliza para cubrir comida y gastos personales, según los resultados de la Encuesta Nacional de Inclusión y Educación Financiera 2025, presentada por el Banco Central de Reserva (BCR). Este dato confirma el papel clave que juegan las remesas como un apoyo directo a la economía cotidiana de miles de hogares en el país.
El BCR detalla que, a nivel nacional, el 74.2% de la población no recibe remesas, lo que dimensiona la importancia de ese 25.8% que sí depende, total o parcialmente, de estos ingresos provenientes del exterior. La recepción de remesas presenta una distribución similar entre hombres y mujeres, con 25.9% de hombres y 25.6% de mujeres que reportaron recibirlas.
De acuerdo con el estudio, tres de cada cuatro personas que reciben remesas (77.3%) destinan el dinero a alimentación, vestimenta y gastos personales, lo que refleja que estos ingresos son utilizados, principalmente, para satisfacer necesidades básicas. En segundo lugar, el 38.4% emplea las remesas para el pago de servicios básicos, como electricidad y agua, mientras que el 30% las usa para atender emergencias e imprevistos.

Por zona de residencia, la encuesta revela diferencias significativas. En el área rural, el 34% de las personas recibe remesas, una proporción mayor que en el área urbana, donde el porcentaje es del 22.4%. Este contraste evidencia que las remesas tienen un peso especialmente relevante en los hogares rurales, donde suelen complementar ingresos limitados o inestables.
En cuanto a los medios utilizados para recibir el dinero, el 60% de los beneficiarios lo hace a través de remesadoras, seguido por el 29.4% que recibe el abono directamente en una cuenta de una institución financiera. Otros canales incluyen corresponsales financieros (6.7%), encomiendas (5.2%) y puntos de pago (3.1%), lo que muestra una diversidad de mecanismos de acceso a estos recursos.

Aunque en menor proporción, las remesas también se destinan a otros fines importantes. El 23.9% se utiliza para gastos en salud, el 11.9% para educación, y porcentajes más bajos se orientan al ahorro en instituciones financieras (2.8%), emprendimientos (2.3%), mejoras en la vivienda (2.3%) y pago de alquiler o cuota del hogar (1.9%).
Los resultados de la Encuesta Nacional de Inclusión y Educación Financiera 2025 del BCR reflejan que, más allá de su impacto macroeconómico, las remesas cumplen una función esencial en la subsistencia diaria y la estabilidad financiera de los hogares, especialmente en sectores rurales, donde el apoyo familiar desde el extranjero se convierte en un pilar fundamental para cubrir necesidades básicas.
