
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó duras críticas contra cinco senadores republicanos que votaron junto a los demócratas a favor de una resolución destinada a limitar la capacidad del Ejecutivo para autorizar acciones militares contra el régimen de Venezuela sin la aprobación previa del Congreso. El mandatario advirtió que vetará cualquier iniciativa que restrinja sus atribuciones como comandante en jefe y acusó a los legisladores de poner en riesgo la seguridad nacional.
A través de un mensaje publicado en su red Truth Social, Trump señaló que “los republicanos deberían avergonzarse” de los senadores Susan Collins, Lisa Murkowski, Rand Paul, Josh Hawley y Todd Young, a quienes acusó de debilitar la capacidad de Estados Unidos para defenderse. El presidente afirmó que estos legisladores “no deberían volver a ser elegidos para ningún cargo público”, al considerar que su voto afecta gravemente la autodefensa y la seguridad nacional del país.
El mandatario sostuvo que la decisión del Senado obstaculiza su autoridad constitucional como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. En ese contexto, reiteró su rechazo a la Ley de Poderes de Guerra, al calificarla como inconstitucional. Según Trump, esta normativa “viola totalmente el Artículo II de la Constitución”, postura que, aseguró, ha sido compartida por todos los presidentes anteriores y por sus respectivos Departamentos de Justicia.

La resolución aprobada por el Senado busca impedir que el Ejecutivo emprenda nuevas acciones militares en territorio venezolano sin una autorización explícita del Congreso. El texto fue avalado con 52 votos a favor y 47 en contra, gracias al respaldo de los cinco senadores republicanos que se sumaron a la bancada demócrata. Aunque el resultado representa un revés político para la Casa Blanca, la medida no tiene efectos inmediatos y forma parte de un proceso legislativo más amplio.
Para que la resolución sea vinculante, deberá ser aprobada también por la Cámara de Representantes y posteriormente promulgada por el presidente. Trump ya adelantó que ejercerá su derecho al veto si el proyecto llega a su despacho. En caso de que eso ocurra, el Congreso necesitaría una mayoría calificada de dos tercios en ambas cámaras para anular el veto, un escenario considerado poco probable debido al actual equilibrio de fuerzas políticas.
Cabe recordar que la Cámara de Representantes ya había bloqueado en diciembre iniciativas similares orientadas a restringir la facultad presidencial de enviar tropas a Venezuela en caso de un eventual conflicto. Sin embargo, el debate se ha intensificado en las últimas semanas por las recientes operaciones militares y de seguridad en el Caribe, vinculadas a la lucha contra el narcotráfico.

Las tensiones aumentaron especialmente tras una acción militar destinada a capturar al dictador venezolano Nicolás Maduro, de la cual el Congreso no fue informado con antelación. Sectores críticos del Ejecutivo consideran que decisiones de esta naturaleza requieren la aprobación del Poder Legislativo, recordando que la Constitución otorga al Congreso la facultad de declarar la guerra, salvo en situaciones de urgencia inmediata.
Desde el entorno de Trump, en cambio, se argumenta que estas operaciones se enmarcan en acciones de seguridad nacional y de aplicación de la ley, reforzadas por la designación de los cárteles de la droga como organizaciones terroristas. Bajo esa interpretación, aliados del presidente sostienen que una eventual captura de Maduro sería legal, ya que Washington no lo reconoce como jefe de Estado legítimo y lo señala como responsable del ingreso de grandes cantidades de cocaína a Estados Unidos.
Mientras la resolución continúa su trámite en el Congreso, la reacción del presidente vuelve a poner en primer plano el choque institucional entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, así como el debate sobre el alcance de las facultades presidenciales en materia militar y la política de Estados Unidos hacia Venezuela.
