
El comercio intrarregional de Centroamérica representa alrededor del 25% de su comercio total, una cifra que destaca a la subregión como una de las más integradas de América Latina y el Caribe y que, en el actual contexto de ruptura del orden comercial internacional, se convierte en una fortaleza clave para enfrentar la volatilidad global y reducir la dependencia de mercados externos.
Así lo destacó el Secretario Ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), José Manuel Salazar-Xirinachs, durante su participación en el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026, celebrado en Ciudad de Panamá y organizado por CAF –Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe– junto con el Gobierno panameño.
El funcionario subrayó que, mientras el comercio intrarregional en América del Sur se mantiene en apenas 13% o 14%, y México destina más del 80% de sus exportaciones a Estados Unidos, Centroamérica muestra un mayor nivel de interconexión económica entre sus países. Esta realidad, afirmó, abre una oportunidad concreta para fortalecer el crecimiento regional a partir del propio mercado centroamericano.
Integración como respuesta al nuevo escenario global
Salazar-Xirinachs señaló que el mundo atraviesa un momento de cambios profundos en las reglas del comercio internacional, marcado por tensiones geopolíticas, disputas tecnológicas y el uso creciente de medidas unilaterales como aranceles, sanciones financieras y restricciones comerciales. Ante este panorama, la CEPAL considera que profundizar la integración regional es una estrategia conveniente, especialmente para economías medianas y pequeñas.
“Estamos sentados en un mercado de 660 millones de personas en América Latina y el Caribe, y eso es un potencial motor de crecimiento gigantesco”, afirmó, al destacar que Centroamérica ya cuenta con una base sólida sobre la cual seguir construyendo una mayor articulación productiva y comercial.

Diversificación de productos y mercados
El Secretario Ejecutivo insistió en que no basta con comerciar más entre países vecinos, sino que es necesario diversificar el portafolio de exportaciones, los destinos y los socios comerciales. En este sentido, señaló que la región debe avanzar hacia estrategias sectoriales claras, aprovechando tanto sus recursos naturales como sus capacidades productivas ya instaladas.
Entre los sectores con mayor potencial mencionó los dispositivos médicos, los servicios modernos, el software, la industria aeronáutica y los ecosistemas de start-ups tecnológicas, áreas en las que varios países centroamericanos ya han desarrollado clústeres competitivos con valor agregado.
Más allá de los recursos naturales
Salazar-Xirinachs recalcó que el desarrollo económico no puede depender únicamente de la explotación de recursos naturales como minerales, agricultura, biodiversidad o turismo. Si bien estos activos siguen siendo relevantes, destacó que Centroamérica y la región han construido capacidades productivas y tecnológicas que no provienen del subsuelo, sino de políticas, inversión y conocimiento acumulado.
“Hay una estructura productiva y de conocimiento tecnológico que puede seguir expandiéndose si se cuenta con estrategias claras y coordinación entre gobiernos y el sector privado”, enfatizó.

El reto: pasar del diagnóstico a la acción
Finalmente, el titular de la CEPAL advirtió que ninguna de estas oportunidades se materializará de forma espontánea. Para aprovechar el 25% de comercio intrarregional que ya tiene Centroamérica y llevarlo a niveles más altos, se requiere voluntad política, estrategias nacionales y cooperación regional, así como un trabajo conjunto con el sector privado.
“El diagnóstico es claro. El desafío ahora es el cómo hacerlo y la decisión de llevarlo adelante”, concluyó, al llamar a los países centroamericanos a convertir su integración comercial en una verdadera palanca de crecimiento y resiliencia económica.
