
En El Salvador, los micro y pequeños empresarios constituyen el 99,6% de todas las unidades productivas del país, consolidándose como el pilar fundamental de la economía nacional, según expuso el presidente de la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (Conamype), Paul Steiner, durante una entrevista televisiva. Este dato refleja no solo la magnitud del sector, sino también su impacto directo en la generación de empleo y dinamización económica.
De acuerdo con las cifras presentadas, el país cuenta con 980 empresas grandes, 2.800 medianas, 17.000 pequeñas y más de 1.1 millones de microempresas. Estas últimas, en su mayoría, operan con menos de tres trabajadores, mientras que otras superan ese número, evidenciando la diversidad dentro del sector. En conjunto, las micro y pequeñas empresas concentran casi la totalidad del tejido empresarial, lo que explica por qué su fortalecimiento es clave para el desarrollo económico sostenible.
En este contexto, Steiner destacó que el papel de Conamype ha evolucionado significativamente en los últimos años, especialmente tras las reformas impulsadas en 2021 durante la administración del presidente Nayib Bukele. Dichos cambios a la Ley MYPE permitieron destrabar mecanismos financieros que durante años limitaron el acceso a recursos para este sector.

A partir de estas reformas, se reactivaron dos instrumentos clave establecidos por ley: el Fondo Especial para la Micro y Pequeña Empresa (Fecamype) y el Programa de Garantías para la Micro y Pequeña Empresa (Programype). El primero facilita préstamos directos a emprendedores y pequeños negocios, mientras que el segundo actúa como respaldo para quienes no cumplen con los requisitos de la banca tradicional, permitiéndoles acceder a financiamiento.
Esta disponibilidad de recursos financieros se conecta directamente con otro de los grandes retos del sector: la formalización. En ese sentido, Steiner subrayó que el objetivo no es únicamente aumentar el número de empresas registradas, sino garantizar que estas sean sostenibles en el tiempo. “Queremos hacerle más fácil los procesos para que la micro y pequeña empresa se formalice. La formalización comienza con la profesionalización, solidificación y la rentabilidad”, afirmó.
Como parte de este enfoque integral, el Gobierno ha impulsado iniciativas orientadas a fortalecer la integración económica de estos negocios. Un ejemplo de ello es la Política de Integración Económica para la Microempresa, firmada en noviembre de 2023, que busca incorporar a las micro y pequeñas empresas dentro de la economía formal mediante acciones concretas.

Entre estas medidas se incluyen la simplificación de trámites, la promoción de una cultura emprendedora y la capacitación en gestión empresarial. Además, se impulsa la inclusión financiera, con el objetivo de que más negocios puedan acceder a capital de trabajo y herramientas que les permitan crecer y competir en mejores condiciones.
De esta manera, las acciones impulsadas por Conamype y el Gobierno responden a la necesidad de atender a un sector que, aunque representa casi la totalidad de las empresas del país, históricamente ha enfrentado limitaciones para desarrollarse plenamente.
En síntesis, el dato de que el 99,6% de los empresarios salvadoreños pertenecen al segmento micro y pequeño no solo dimensiona su importancia, sino que también evidencia la urgencia de continuar fortaleciendo políticas públicas que impulsen su crecimiento, formalización y sostenibilidad en el largo plazo.
