
En temporadas festivas como el Día del Amor y la Amistad, Navidad, cumpleaños o celebraciones especiales, el entusiasmo y la presión social suelen influir en las decisiones de compra. En ese contexto, expertos en finanzas personales recomiendan aplicar el llamado “método de las horas”, una técnica práctica que ayuda a reducir las compras impulsivas y mantener el control del presupuesto.
El principio es simple: no comprar de inmediato. En lugar de dejarse llevar por la emoción del momento o por promociones llamativas, la persona se compromete a esperar un tiempo determinado antes de concretar la compra. Este período de espera permite reflexionar si el gasto realmente es necesario o si responde a un impulso pasajero.
La duración del tiempo de espera puede variar según el monto del producto. Para compras pequeñas no planificadas, se recomienda esperar al menos 24 horas. En el caso de regalos de mayor valor o gastos medianos, el plazo puede extenderse a 48 horas. Para adquisiciones más costosas, algunos asesores sugieren esperar hasta 72 horas o más. Este espacio de reflexión suele ser suficiente para que disminuya la emoción inicial y se analice la decisión con mayor objetividad.

El método resulta especialmente útil durante festividades, cuando las estrategias comerciales apelan a las emociones y generan sensación de urgencia con frases como “oferta por tiempo limitado” o “últimas unidades disponibles”. Además, en fechas especiales existe presión social por cumplir con expectativas familiares o de pareja, lo que puede llevar a gastar más de lo planificado.
Aplicar esta técnica no significa dejar de celebrar ni eliminar los regalos. Más bien, busca fomentar decisiones financieras conscientes. Durante el tiempo de espera, se recomienda hacerse preguntas clave: ¿está este gasto dentro de mi presupuesto?, ¿realmente lo necesito?, ¿tengo alternativas más económicas?, ¿tendré que endeudarme para pagarlo? Estas interrogantes ayudan a diferenciar entre deseo momentáneo y necesidad real.
Especialistas también sugieren combinar el método de las horas con otras herramientas de planificación. Elaborar una lista previa de compras, definir un monto máximo para cada regalo y evitar el uso excesivo de tarjetas de crédito son medidas que complementan esta estrategia. Asimismo, comprar con anticipación puede reducir la presión de última hora y evitar decisiones apresuradas.

En un contexto económico donde muchas familias priorizan el ahorro y el manejo responsable de sus finanzas, el método de las horas se presenta como una alternativa accesible y fácil de aplicar. No requiere aplicaciones ni conocimientos técnicos, solo disciplina y voluntad de esperar antes de gastar.
En definitiva, esta técnica demuestra que unas horas de pausa pueden marcar la diferencia entre un gasto impulsivo y una decisión financiera acertada. Celebrar con responsabilidad permite disfrutar las festividades sin comprometer la estabilidad económica en los meses siguientes.
