
Los últimos datos del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Centroamérica y República Dominicana (CARD), divulgados por la Consejo Monetario Centroamericano a través de la Secretaría Ejecutiva del CMCA (SECMCA), indican que El Salvador cerró diciembre de 2025 con una inflación interanual de 0.91%, una de las tasas más bajas de la región.
Este resultado se ubica muy por debajo del promedio regional, que alcanzó 2.60%, y refleja un entorno de precios relativamente estable en la economía salvadoreña durante el año pasado.
Factores que explican la inflación de 0.91% en El Salvador
El comportamiento inflacionario del país estuvo determinado por una combinación de aumentos moderados en algunos sectores y reducciones en otros, lo que permitió contener el crecimiento general de los precios.
Uno de los componentes con mayor incidencia fue alimentos y bebidas no alcohólicas, que mantuvo incrementos moderados asociados a factores como los costos de importación, el transporte y las condiciones climáticas regionales que afectan la oferta agrícola. Sin embargo, estos aumentos fueron menores en comparación con otros países de la región, lo que ayudó a mantener la inflación en niveles bajos.
El sector de hoteles y restaurantes registró una variación interanual cercana al 3.94%, impulsada por la recuperación del consumo y el dinamismo del turismo. Este rubro reflejó mayores precios en servicios vinculados a hospedaje y alimentación fuera del hogar, aunque su impacto fue compensado por reducciones en otros componentes del IPC.
Por otro lado, divisiones clave como transporte y comunicaciones presentaron variaciones negativas, lo que contribuyó a reducir la presión inflacionaria. En el transporte influyó la evolución de los precios de los combustibles y políticas de estabilización, mientras que en comunicaciones incidieron la competencia en el sector y la reducción de costos tecnológicos.

Otros rubros como muebles y artículos para el hogar, prendas de vestir y calzado, y recreación y cultura mostraron variaciones moderadas o negativas, reflejando un consumo estable y una oferta suficiente de bienes, factores que ayudaron a contener el crecimiento de los precios.
En tanto, salud y educación registraron aumentos leves, consistentes con ajustes graduales en precios de servicios, sin generar presiones significativas sobre la inflación general.
Contribución de los sectores al comportamiento inflacionario
El análisis de la SECMCA muestra que alimentos, vivienda y servicios básicos, y hoteles y restaurantes fueron los principales aportantes positivos a la inflación interanual. En contraste, transporte y comunicaciones tuvieron contribuciones negativas, lo que ayudó a compensar los aumentos en otros sectores.
Este equilibrio entre presiones al alza y a la baja permitió que la inflación total se mantuviera cerca del 1%, consolidando a El Salvador entre las economías con mayor estabilidad de precios en Centroamérica.
Comparación regional
A nivel regional, el comportamiento de la inflación fue heterogéneo. Costa Rica registró una inflación interanual de -1.23%, reflejando un escenario de deflación. Guatemala reportó 1.65%, mientras que Honduras alcanzó 4.98%, una de las tasas más altas del bloque. Nicaragua cerró con 2.70% y República Dominicana con 4.95%, ambas con presiones inflacionarias superiores a las observadas en El Salvador.

En conjunto, el promedio regional del bloque CARD se situó en 2.60%, evidenciando que El Salvador se posicionó por debajo del promedio regional.
Perspectivas inflacionarias
De acuerdo con las proyecciones regionales recopiladas por la SECMCA, la inflación en El Salvador podría mantenerse en niveles moderados en 2026, cercana a su meta de estabilidad de precios, aunque sujeta a factores externos como la evolución de los precios internacionales de alimentos y energía, así como las condiciones financieras globales.
El cierre de 2025 con una inflación de 0.91% confirma un entorno de estabilidad de precios en El Salvador, en contraste con otras economías de la región que enfrentan mayores presiones inflacionarias, lo que refuerza la percepción de un contexto macroeconómico relativamente controlado en el país.
