
El Gobierno de El Salvador proyecta superar la producción nacional de maíz, frijol, hortalizas, frutas y verduras durante 2026, como resultado de una estrategia integral de apoyo al sector agrícola que busca fortalecer la seguridad alimentaria y reducir la dependencia de importaciones.
De acuerdo con el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), durante el último año se ampliaron los programas de beneficios para los productores, alcanzando a más de 37 mil agricultores en todo el país. Estas acciones están orientadas a mejorar el rendimiento de las cosechas, diversificar los cultivos y garantizar la sostenibilidad del sector.
Entre los principales incentivos destacan la asistencia técnica especializada, la entrega de insumos a bajo costo, el capital semilla y la comercialización asegurada de los productos, medidas que han permitido a los agricultores mejorar sus procesos productivos y tener mayor estabilidad en la venta de sus cosechas.

En el caso de los granos básicos, el Gobierno estima una producción de alrededor de 20 mil manzanas de frijol, volumen que permitiría cubrir las necesidades de autoconsumo nacional. Un escenario similar se proyecta para el maíz, uno de los pilares de la dieta salvadoreña, lo que representa un avance significativo en la autosuficiencia alimentaria del país.
Según autoridades del MAG, actualmente se registran 17 mil productores de frijol y más de 10 mil de maíz, mientras que, al sumar frutas, verduras y hortalizas, la cifra total de agricultores beneficiados supera los 37 mil. Este crecimiento refleja una expansión sostenida del sector productivo y una mayor inclusión de pequeños y medianos productores en los programas gubernamentales.
Otro avance relevante es la diversificación de las zonas de producción. El país ha pasado de concentrar cultivos en áreas tradicionales a contar con más de 120 zonas productoras, especialmente de hortalizas, frutas y verduras. En estas áreas se cultivan más de 2,300 manzanas, lo que contribuye a una oferta más variada y constante de alimentos.

Además, el fortalecimiento de la infraestructura agrícola y el acompañamiento técnico han permitido que los productores ya no dependan exclusivamente de la época lluviosa. Actualmente, muchos agricultores logran hasta cuatro ciclos de siembra y cosecha al año, incrementando la productividad y reduciendo los riesgos asociados al clima.
Con estas medidas, el Gobierno impulsa un plan estratégico de largo plazo que busca garantizar el abastecimiento de alimentos, mejorar los ingresos de los productores y consolidar al sector agrícola como un componente clave del desarrollo económico y social del país. La proyección para 2026 apunta a una agricultura más productiva, diversificada y resiliente, con capacidad para responder a las necesidades del mercado interno.
