
Las empresas chinas alcanzaron US$12 mil millones en adquisiciones internacionales solo en enero de 2026, marcando el nivel más alto para el primer mes del año desde 2017, según datos recopilados por Bloomberg. El repunte refleja un renovado impulso de expansión global tras años de restricciones impuestas por Pekín a la salida de capitales.
El movimiento representa un giro frente al endurecimiento regulatorio que comenzó hace casi una década, cuando el gobierno chino limitó las compras en el extranjero para frenar el endeudamiento excesivo y la fuga de capitales, luego del colapso de conglomerados altamente apalancados como HNA Group. Ahora, el panorama es distinto: las autoridades han establecido un marco más claro para respaldar adquisiciones estratégicas en sectores considerados clave.
Entre las operaciones más destacadas figura la decisión de Anta Sports de adquirir una participación del 29% en la firma alemana Puma por €1.5 mil millones (aproximadamente US$1.8 mil millones), convirtiéndose en su principal accionista. En el sector de recursos naturales, Zijin Mining Group acordó la compra de la minera canadiense Allied Gold por cerca de US$4 mil millones, una de las mayores transacciones de este tipo en Canadá con participación china.

El sector minero se ha convertido en uno de los principales destinos de inversión. Empresas como Jiangxi Copper y CMOC Group también han avanzado en adquisiciones en Ecuador y Brasil, respectivamente, asegurando acceso a cobre, oro y otros minerales estratégicos. Esta tendencia responde a la necesidad de garantizar suministros para la industria tecnológica y energética, en un contexto de creciente competencia global por recursos críticos.
Las marcas de consumo tampoco han quedado fuera. Firmas chinas exploran participaciones en compañías europeas reconocidas, como Leica, y evalúan adquisiciones en el segmento de café premium para expandirse fuera de su mercado doméstico. El objetivo es diversificar ingresos y posicionarse en segmentos de mayor valor agregado.
Analistas atribuyen este renovado dinamismo a varios factores: mayor competencia interna en China, desaceleración de oportunidades locales y un respaldo más estructurado por parte de Pekín a la internacionalización empresarial. En octubre de 2025, las autoridades publicaron lineamientos específicos para apoyar operaciones en el extranjero, lo que dio mayor certidumbre a los inversionistas.

No obstante, persisten desafíos. Las tensiones comerciales, el escrutinio regulatorio y las consideraciones de seguridad nacional en algunos países podrían limitar ciertas operaciones, especialmente en sectores sensibles. Por ello, se prevé que las empresas chinas prioricen mercados con menores barreras regulatorias, como partes de Asia, América Latina, Canadá y algunos países europeos.
El volumen registrado en enero sugiere que 2026 podría marcar un nuevo ciclo de expansión internacional para las compañías chinas, con un enfoque más selectivo y alineado a intereses estratégicos nacionales.
