
Los precios del petróleo podrían mantenerse elevados durante un periodo prolongado, incluso hasta finales de 2027, en medio de las tensiones geopolíticas y las interrupciones en el suministro energético a nivel global, según datos de CNN.
CNN afirmó que de acuerdo con el banco de inversión Goldman Sachs, en escenarios de riesgo marcados por interrupciones prolongadas y pérdidas significativas de suministro, el precio del crudo podría mantenerse por encima de los 100 dólares por barril durante varios años. Esta proyección surge en un contexto de creciente incertidumbre en Medio Oriente, una región clave para la producción energética mundial.
El viernes, los precios del petróleo registraron un nuevo incremento. El crudo Brent, referencia internacional, subió un 1.4 % hasta situarse en 110.2 dólares por barril, mientras que el WTI, referente estadounidense, avanzó un 0.3 %, alcanzando los 95.9 dólares. Este comportamiento responde, en gran medida, a los daños en infraestructuras energéticas y al cierre casi total del Estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde transita cerca del 20 % del suministro mundial de petróleo.
Analistas de Goldman Sachs advierten que la persistencia de crisis similares en el pasado demuestra que los precios pueden mantenerse elevados durante más tiempo del previsto cuando las interrupciones en el suministro son significativas y sostenidas. En este sentido, incluso se contempla la posibilidad de que el Brent supere su máximo histórico de 147 dólares por barril, registrado en 2008, si las condiciones actuales se agravan.

La escalada de tensiones en la región ha sido determinante en este comportamiento. El conflicto entre Israel e Irán ha impactado directamente en instalaciones clave, como el yacimiento de South Pars en Irán y la planta de gas natural licuado de Ras Laffan en Qatar, considerada la mayor del mundo. Estos eventos han incrementado la preocupación sobre la estabilidad del suministro energético global.
En el ámbito político, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aseguró que su país atenderá el llamado del presidente estadounidense Donald Trump de evitar nuevos ataques contra infraestructura energética iraní. No obstante, el conflicto continúa sin señales claras de desescalada tras varias semanas de enfrentamientos.
Por su parte, Trump intentó enviar un mensaje de calma ante el aumento en los precios de la gasolina en Estados Unidos, que han alcanzado niveles no vistos en más de dos años. El mandatario afirmó que la situación podría resolverse pronto, aunque reconoció que el escenario actual es complejo.
El cierre del Estrecho de Ormuz durante casi tres semanas ha sido uno de los factores más críticos. Autoridades iraníes han señalado que esta vía marítima no volverá a sus condiciones previas al conflicto, lo que incrementa el riesgo de una crisis prolongada en el suministro. Esta situación ha sido catalogada como una de las mayores disrupciones en la historia reciente del mercado petrolero.
Ante este panorama, Goldman Sachs plantea distintos escenarios. En el más adverso, los precios del Brent podrían rondar los 111 dólares por barril hacia finales de 2027 si las restricciones en el flujo de petróleo persisten y la producción se mantiene limitada. En contraste, un escenario más favorable contempla una recuperación gradual del suministro, lo que permitiría una reducción de los precios hacia 2026. Sin embargo, los recientes ataques a infraestructura energética han elevado nuevamente los riesgos a largo plazo.

Adicionalmente, la afectación a la capacidad de exportación de gas natural licuado en Qatar, tras los ataques a Ras Laffan, podría tener repercusiones en mercados clave como Europa y Asia, prolongando las presiones sobre los precios energéticos.
En respuesta a esta crisis, Estados Unidos y sus aliados han evaluado diversas medidas, como la liberación de reservas estratégicas de petróleo y posibles ajustes en sanciones energéticas. Asimismo, se han iniciado esfuerzos internacionales para reabrir el Estrecho de Ormuz, aunque la participación militar de otros países sigue siendo incierta mientras continúen las hostilidades.
En este contexto, la combinación de factores geopolíticos, interrupciones en el suministro y daños a infraestructura clave apunta a un escenario en el que los precios del petróleo podrían mantenerse elevados por un periodo prolongado, con impactos directos en la economía global y en el costo de la energía para los consumidores.
