
El sistema bancario salvadoreño cerró 2025 con un crecimiento sólido en los depósitos, una señal clara de confianza por parte de personas y empresas que decidieron mantener y aumentar sus ahorros dentro del sistema formal.
De acuerdo con los datos consolidados de los bancos miembros de la Asociación Bancaria Salvadoreña (ABANSA) al cierre de diciembre de 2025, los depósitos alcanzaron US$20,060.6 millones, lo que representa un incremento interanual de US$3,056.5 millones, equivalente a un crecimiento del 18% respecto al año anterior.

Este aumento no solo refleja una mayor capacidad de ahorro, sino también una percepción positiva sobre la estabilidad del sistema financiero. Cuando los depósitos crecen, significa que más recursos permanecen en los bancos, lo que fortalece la liquidez y permite ampliar la oferta de créditos para hogares y empresas.
El dinamismo en los depósitos está vinculado, además, con el proceso de bancarización en el país. Entre 2023 y 2025, se sumaron más de 520 mil nuevos depositantes, según el estudio de bancarización de EY, ampliando la base de personas que utilizan el sistema financiero para resguardar y administrar su dinero.

El crecimiento del ahorro también se ve respaldado por indicadores de solidez del sector. Al cierre de 2025, la solvencia bancaria se ubicó en 14.06%, por encima del mínimo requerido por ley, mientras que el índice de mora cerró en 1.45%, menor al 1.80% registrado el año anterior. Estos indicadores muestran una gestión prudente del riesgo y una posición financiera estable.
En conjunto, el incremento de los depósitos fortalece la capacidad del sistema bancario para canalizar recursos hacia el financiamiento productivo, apoyar proyectos familiares y empresariales, y contribuir al dinamismo económico del país.
