
El precio del plástico ha registrado un fuerte incremento al pasar de US$1,000 a US$1,700 por tonelada, impactando directamente a la industria salvadoreña, según advirtió el presidente de la Asociación de la Industria del Plástico (ASIPLASTIC), Ricardo Morán.
El representante gremial explicó que este aumento está estrechamente relacionado con la volatilidad en los precios del petróleo, principal materia prima para la producción de plásticos. Tanto el petróleo como el gas natural son insumos fundamentales en los procesos petroquímicos, por lo que cualquier alteración en estos mercados repercute de forma inmediata en los costos del sector.
Morán señaló que la situación actual está marcada por la incertidumbre internacional, debido a interrupciones en el suministro energético y a la paralización de actividades en la industria petroquímica. Entre los factores que inciden en esta crisis se encuentra la congestión de buques petroleros en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para el comercio global de energía, lo que ha limitado el flujo de materias primas.

A esto se suma la reducción en la producción de petróleo en varios mercados, donde algunos pozos han sido cerrados ante la acumulación de inventarios y las dificultades logísticas. El dirigente explicó que la reactivación de estos procesos no es inmediata, ya que puede tomar varios meses restablecer la producción y normalizar el abastecimiento.
El impacto para la industria del plástico es directo. Las empresas trabajan con inventarios que, en promedio, cubren entre uno y dos meses, lo que agrava la situación ante retrasos en los envíos. Actualmente, muchos proveedores internacionales no están cumpliendo con los plazos establecidos, amparándose en cláusulas de fuerza mayor que les permiten posponer o modificar las entregas sin penalización.
Además, los costos logísticos también han aumentado. Las navieras han comenzado a aplicar recargos por riesgo, conocidos como “impuestos de guerra”, que oscilan entre US$2,000 y US$3,000 por contenedor, encareciendo aún más la importación de materias primas.

Morán advirtió que, incluso si el contexto internacional se estabilizara en el corto plazo, la industria necesitaría entre tres y cuatro meses para recuperar la normalidad en los despachos y el suministro de insumos.
El incremento en el precio del plástico no solo afecta a los fabricantes, sino que también podría trasladarse a los consumidores finales, debido a que este material es utilizado en una amplia gama de productos de uso cotidiano, desde empaques hasta artículos industriales.
Ante este panorama, el sector se mantiene en alerta, a la espera de una estabilización en los mercados energéticos que permita reducir la presión sobre los costos y garantizar la continuidad de sus operaciones.
