
El salario mínimo en El Salvador ha registrado uno de los incrementos más significativos de América Latina en los últimos años. De acuerdo con datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), entre 2012 y 2025 el país se ubica en el grupo de naciones donde el salario mínimo aumentó entre un 40% y un 60%, un avance que destaca no solo por su magnitud, sino porque se ha dado de forma gradual y en términos reales, es decir, superando la inflación.
Este desempeño coloca a El Salvador junto a países como Chile, Nicaragua y República Dominicana, que también reportan incrementos relevantes en el mismo período. En contraste, otras economías de la región como Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Panamá y Uruguay registraron aumentos más moderados, de entre el 10% y el 30%, según el informe.
Para el economista Román Rodríguez, el caso salvadoreño refleja resultados positivos en materia salarial. Explica que uno de los principales aciertos ha sido que los incrementos no se han limitado a ajustes nominales (es decir, simples aumentos en cifras), sino que han logrado mantenerse por encima del crecimiento de los precios. Esto significa que el poder adquisitivo de los trabajadores ha mejorado, permitiéndoles enfrentar con mayor solidez el costo de vida.

Rodríguez subraya que, en muchos países, los aumentos salariales suelen verse anulados por la inflación. “Con frecuencia se anuncian incrementos como un éxito, pero si los precios suben al mismo ritmo o más rápido, esos aumentos se diluyen”, explica. En el caso de El Salvador, el crecimiento real del salario mínimo ha evitado ese efecto, lo que representa un alivio para miles de familias.
El aumento gradual también es un factor clave. Según el análisis, los ajustes escalonados permiten a las empresas adaptarse sin generar impactos bruscos en el empleo, al tiempo que garantizan una mejora sostenida en los ingresos de los trabajadores. Esta combinación ha contribuido a que el incremento sea más estable y con efectos duraderos.

Aunque el contexto regional muestra avances desiguales, El Salvador destaca por haber logrado un equilibrio entre crecimiento salarial y control de la inflación. Para la OIT y los especialistas, este tipo de evolución es fundamental para fortalecer el bienestar de los trabajadores y dinamizar la economía, ya que un mayor poder adquisitivo impulsa el consumo interno y mejora las condiciones de vida.
En este escenario, el país se consolida como uno de los referentes regionales en materia de salario mínimo real, con resultados que, si se sostienen en el tiempo, podrían seguir generando impactos positivos tanto en el ámbito social como económico.
