
El turismo se consolidó como uno de los principales motores económicos de El Salvador al generar más de US$3,600 millones en divisas durante 2025, un flujo que dinamizó sectores clave como aerolíneas, hoteles, restaurantes, transporte, comercio y emprendimientos locales, especialmente micro y pequeñas empresas vinculadas a la cadena de valor turística.
De acuerdo con datos del Ministerio de Turismo, el país registró un crecimiento superior al 4% en la llegada de visitantes internacionales respecto al año previo, confirmando la tendencia de expansión del sector impulsada por mejoras en seguridad, infraestructura y promoción internacional. Este crecimiento se tradujo en un aumento del gasto turístico, mayor ocupación hotelera y más oportunidades de empleo en actividades relacionadas con el turismo.

El impacto económico del sector se refleja también en la duración promedio de las estadías, que alcanzó 7.7 noches, uno de los tiempos más largos de la región. Este indicador sugiere que los visitantes no solo llegan en mayor cantidad, sino que permanecen más tiempo, elevando el consumo en servicios, experiencias y productos locales.
El posicionamiento del país como multidestino ha sido clave para atraer viajeros. Las opciones incluyen playas reconocidas por el surf, turismo de aventura y naturaleza, sitios arqueológicos, rutas históricas y culturales, así como una creciente oferta urbana y gastronómica. La cercanía entre destinos permite a los visitantes recorrer diversas experiencias en poco tiempo, un factor competitivo frente a otros países de la región.
A este atractivo se suma la hospitalidad de la población, considerada un elemento diferenciador que mejora la experiencia del visitante y fortalece la reputación internacional del país. Este factor intangible ha contribuido a incrementar la tasa de retorno y la recomendación del destino.

El desempeño del sector ha sido reconocido a nivel internacional. La Organización Mundial del Turismo de las Naciones Unidas (ONU Turismo) posicionó a El Salvador como el segundo país con mayor crecimiento turístico a nivel global y le otorgó el reconocimiento como primer destino “Family Friendly” del mundo, destacando su seguridad, accesibilidad e inclusión para todas las edades. Además, el país fue designado sede del Día Mundial del Turismo 2026, un hito que refuerza su visibilidad internacional.
Este auge turístico también ha impactado la percepción global del país. En el Índice Global de Poder Blando 2026, elaborado por Brand Finance, El Salvador avanzó 38 posiciones para ubicarse en el puesto 76 a nivel mundial y dentro del Top 10 de América Latina, impulsado por mejoras en turismo, comercio, cultura y relaciones internacionales.

La agenda de eventos internacionales refuerza esta estrategia de posicionamiento. Entre los próximos hitos figura la residencia de la artista Shakira en Centroamérica, que eligió a El Salvador como sede, lo que se espera que atraiga miles de visitantes adicionales y genere un impacto significativo en la economía local.
Analistas señalan que el turismo se ha convertido en un pilar del crecimiento económico salvadoreño, con efectos multiplicadores en inversión, comercio, empleo y emprendimiento. Las proyecciones oficiales para 2026 anticipan un nuevo aumento en llegadas, gasto turístico y divisas, consolidando al sector como una fuente estratégica de desarrollo y bienestar para la población.
