
El financiamiento bancario dirigido a empresas y micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) mantuvo una tendencia de crecimiento en 2025, consolidándose como un pilar para la inversión, la generación de empleo y el dinamismo económico del país.
De acuerdo con los datos consolidados de los bancos miembros de la Asociación Bancaria Salvadoreña (ABANSA) al cierre de diciembre de 2025, el saldo total de préstamos del sistema alcanzó US$17,568.4 millones, lo que representa un crecimiento interanual de US$1,505.8 millones, equivalente a un 9.4% más que el año anterior.

Dentro de este total, el financiamiento destinado al sector productivo (que incluye empresas de distintos tamaños, entre ellas MIPYMES) sumó US$11,651.3 millones, reflejando un aumento interanual de US$1,233.5 millones, es decir, un crecimiento del 11.8%. Este comportamiento evidencia una mayor demanda de crédito para capital de trabajo, expansión de operaciones, adquisición de maquinaria y fortalecimiento de inventarios.
El acceso al crédito permite a las empresas ampliar su capacidad productiva, invertir en tecnología y mejorar su competitividad. En el caso de las MIPYMES, el financiamiento resulta clave para sostener operaciones, adaptarse a nuevas condiciones del mercado y generar oportunidades de empleo.

El crecimiento de los préstamos ocurre en un contexto de estabilidad financiera. Al cierre de 2025, el índice de mora del sistema bancario se situó en 1.45%, inferior al 1.80% registrado el año anterior, lo que refleja una cartera sana y una adecuada gestión del riesgo crediticio. Además, la solvencia bancaria alcanzó 14.06%, por encima del mínimo requerido por ley, fortaleciendo la capacidad del sistema para seguir otorgando financiamiento.
El desempeño del crédito empresarial en 2025 confirma el papel de la banca como aliada estratégica del sector productivo, facilitando recursos que impulsan la inversión, el crecimiento y la generación de empleo en el país.
