
La Colonia Zacamil continúa avanzando hacia su transformación integral gracias a Custom Made Stories (CMS), fundación salvadoreña dedicada a regenerar espacios públicos mediante arte, diseño y participación comunitaria. El emblemático complejo multifamiliar conocido como La Supermanzana se ha convertido en uno de los principales escenarios de este proceso, donde cada intervención busca reforzar el sentido de pertenencia, fortalecer la cohesión social y abrir nuevas oportunidades para sus habitantes.
Como parte del Proyecto Zacamil, iniciativa que aspira a convertir la colonia en un museo al aire libre, CMS presenta un nuevo mural de gran formato creado por el reconocido artista italiano Gionata Gesi, mejor conocido como Ozmo, figura internacional del arte urbano, muralista e icon-hacker con obras que van desde trenes toscanos hasta museos europeos y proyectos de realidad aumentada. Su trabajo se caracteriza por un diálogo constante entre imaginería clásica, cultura pop y elementos contemporáneos.

Una reinterpretación audaz de la Virgen de Quito
La obra recién inaugurada ofrece una versión contemporánea de la Virgen de Quito, representada en su forma más simbólica: una figura femenina alada, con atributos del Arcángel Miguel como la lanza descendente, las alas extendidas y la postura ascendente que comunica triunfo y protección. En la pieza, el dragón aparece reinterpretado con un trazo de aerosol, una referencia directa a la cultura urbana que define el lenguaje artístico de Ozmo.
El rostro de la Virgen está pixelado, un recurso visual que introduce un nivel profundo de sincretismo: los píxeles evocan tecnología, modernidad y a la vez recuerdan que las imágenes religiosas son construcciones culturales idealizadas sin referente histórico exacto. A esto se suma un guiño local cargado de identidad: la inclusión de una pupusa dentro de la composición, símbolo que enlaza la iconografía universal con la vida cotidiana salvadoreña.
Para Ozmo, la obra nace de un trabajo site-specific, basado en estudiar la historia, el entorno y la comunidad que habita o transita el lugar. “Al analizar Zacamil, comprendí que el barrio necesitaba una imagen de renacimiento que dialogara con la profunda espiritualidad salvadoreña y con la identidad centroamericana. La figura sincrética de la Virgen de Quito me permitió crear una narrativa visual que conecta tradición, fuerza espiritual y lenguaje contemporáneo”, expresó.

Un símbolo de renacimiento para Zacamil
Para los residentes de Zacamil, el mural representa mucho más que una intervención estética. Es un símbolo de transformación colectiva, resiliencia e identidad. La figura que une tradición religiosa con elementos modernos envía un mensaje potente a una nación profundamente espiritual, al mismo tiempo que conecta con generaciones jóvenes acostumbradas a códigos digitales y urbanos.
La composición propone una visión de protección, ascenso y cambio, reflejando el deseo de la comunidad de reconstruirse y proyectarse hacia un futuro más luminoso. Esta obra se convierte así en un punto de encuentro entre memoria, presente y posibilidades, ofreciendo una experiencia significativa tanto para quienes habitan en la colonia, como para quienes lo visitan por primera vez.
