
El Salvador formó parte del Festival Nacional Multicultural de Canberra, Australia, una de las celebraciones más representativas de la diversidad cultural en ese país, donde distintas naciones comparten con el público sus tradiciones, gastronomía y expresiones artísticas.
La participación salvadoreña permitió acercar la identidad nacional a visitantes australianos y a ciudadanos de múltiples nacionalidades que acudieron al evento. A través de un espacio dedicado al país, la representación diplomática mostró elementos distintivos de la cultura salvadoreña, promoviendo el intercambio cultural y el fortalecimiento de lazos de amistad.
Uno de los principales atractivos fue el café salvadoreño, ofrecido a los asistentes como símbolo de hospitalidad y como muestra de uno de los productos más emblemáticos de la nación. La degustación despertó el interés de los visitantes, quienes pudieron conocer más sobre la tradición cafetalera y la calidad reconocida internacionalmente del grano cultivado en territorio salvadoreño.

El estand también sirvió como vitrina para impulsar el potencial turístico del país. Personal diplomático brindó información sobre destinos de playa, montaña y pueblos con riqueza histórica, resaltando la diversidad natural y cultural que posiciona a El Salvador como un destino emergente para viajeros internacionales.
Asimismo, se exhibieron expresiones tradicionales como las muñecas de tusa, elaboradas artesanalmente, y elementos representativos de la Cofradía de las Flores y las Palmas de Panchimalco, manifestación cultural reconocida recientemente por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Estas muestras permitieron destacar la riqueza de las costumbres y el valor de las tradiciones que forman parte del patrimonio salvadoreño.

Durante el festival, El Salvador también se integró a la dinámica del “pasaporte cultural”, una iniciativa que motivó a los asistentes a recorrer los diferentes espacios internacionales mediante la colección de sellos y recuerdos. Esta actividad fomentó la interacción con el público y facilitó un mayor acercamiento a la propuesta cultural del país.
Con esta participación, El Salvador continúa ampliando su presencia en escenarios internacionales, utilizando la cultura, el turismo y sus productos emblemáticos como herramientas de diplomacia y proyección global.
