El primer ministro de Canadá, Mark Carney, ha declarado que su país tomará represalias comerciales con «máximo impacto» en respuesta a los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump al sector automotriz. Carney enfatizó que Canadá «luchará» contra estas medidas, señalando que la relación de cooperación e integración económica con Estados Unidos ha llegado a su fin.

En una conferencia de prensa, Carney reveló que Trump lo contactó para discutir la situación, pero afirmó que solo aceptará un diálogo basado en el respeto mutuo. Mientras tanto, el mandatario estadounidense continúa sugiriendo que Canadá debería convertirse en el estado número 51 de EE.UU., una postura que ha provocado indignación en el país norteamericano.
El conflicto comercial se ha convertido en un tema central de la campaña electoral canadiense, que culminará el 28 de abril. Antes de la disputa con Trump, los liberales liderados por Carney enfrentaban una posible derrota histórica, pero la crisis ha generado un resurgimiento del patriotismo y ha fortalecido su posición política.

El sector automotriz, crucial para la economía canadiense, emplea a cientos de miles de personas y depende de la integración con Estados Unidos. La imposición de aranceles perturba esta relación, ya que las piezas cruzan varias veces la frontera antes de ser ensambladas. Trump ya había impuesto aranceles al acero y aluminio canadienses y ahora amenaza con medidas aún más severas a partir del 2 de abril.

Ante esta situación, Carney ha pausado su campaña electoral para centrarse en la relación con EE.UU. y coordinar la respuesta de Canadá. El gobierno canadiense busca una solución que minimice el daño a su economía, mientras refuerza su soberanía frente a las presiones de la Casa Blanca.
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