
El 43.9% de la población en El Salvador logra ahorrar una parte de sus ingresos, de acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Inclusión y Educación Financiera 2025, presentada por el Banco Central de Reserva (BCR). Aunque este porcentaje refleja un avance en los hábitos de ahorro, los datos evidencian que para la mayoría de las personas el ahorro sigue siendo limitado y condicionado por el nivel de ingresos y el lugar de residencia.
La encuesta detalla que más de la mitad de la población (56.1%) no ahorra, lo que confirma que ahorrar continúa siendo un reto para una parte significativa de los hogares salvadoreños, especialmente en un contexto de gastos básicos elevados y presupuestos ajustados.

Al analizar el comportamiento por sexo, el BCR señala que el 48.3% de los hombres afirma ahorrar parte de sus ingresos, frente a un 40.3% de las mujeres. Esta diferencia muestra una brecha en la capacidad de ahorro, posiblemente vinculada a desigualdades en ingresos y condiciones laborales.
Por área geográfica, los datos reflejan contrastes marcados. En la zona urbana, el 47.6% de las personas ahorra, mientras que en la zona rural el porcentaje desciende a 34.4%. Esta diferencia evidencia que en los entornos rurales el ahorro resulta más difícil, debido a ingresos más bajos y mayor dependencia de actividades económicas informales o estacionales.

En cuanto al porcentaje del ingreso que se destina al ahorro, la encuesta revela que la mayoría de quienes ahorran lo hacen en proporciones reducidas. El 84.1% destina menos del 25% de su ingreso mensual al ahorro, lo que indica que, aunque existe la intención de reservar recursos, la capacidad financiera es limitada. Solo el 14% logra ahorrar entre el 25% y el 50% de sus ingresos, mientras que apenas el 1.1% ahorra más de la mitad de su ingreso mensual.
Los resultados de la Encuesta Nacional de Inclusión y Educación Financiera 2025 del BCR muestran que, si bien casi cuatro de cada diez salvadoreños han incorporado el ahorro como parte de su manejo financiero, este se realiza en montos pequeños y con diferencias importantes entre sectores de la población. El desafío, según reflejan los datos, no solo es fomentar la cultura del ahorro, sino también fortalecer las condiciones económicas que permitan a más personas ahorrar de forma sostenida.
