
Hay una palabra que en otros lugares del mundo genera incomodidad. En América Latina, genera movimiento.
Caos.
En nuestra región, el caos no es excepción; es condición. Crecimos entre cambios de reglas, economías volátiles, transformaciones políticas abruptas y sistemas que muchas veces no fueron diseñados para nosotros. Y, sin embargo, seguimos creando. Seguimos resolviendo. Seguimos encontrando caminos.
Como creativo y estratega, he llegado a una conclusión que puede sonar incómoda en ciertos foros globales: la creatividad latinoamericana no es potente a pesar del caos; es potente gracias a él.
En 2026, mientras el mundo entero atraviesa disrupciones tecnológicas, culturales y geopolíticas, creo que nuestra industria debería abrazar esa condición con más orgullo y menos complejo.
Porque el caos no nos paraliza. Nos entrena.
El caos como escuela estratégica
En entornos estables, la planificación es lineal.
En América Latina, la planificación siempre fue adaptativa.
Aquí aprendimos que el contexto cambia antes de que termine la campaña. Que el presupuesto se ajusta sobre la marcha. Que el cliente necesita una respuesta hoy, no en tres semanas. Que la conversación pública puede girar en horas.
Eso nos obligó a desarrollar algo que no siempre aparece en los manuales: instinto estratégico.
El creativo latino no solo piensa ideas; piensa escenarios.
El estratega latino no solo diseña marcos; diseña rutas alternativas.
Y eso, en un mundo hiperacelerado por inteligencia artificial, se convierte en una ventaja competitiva enorme.
Mientras otras culturas aún buscan certidumbre para decidir, nosotros estamos entrenados para decidir dentro de la incertidumbre.
Spontaneidad no es improvisación
Existe un mito peligroso: que la creatividad latina es improvisada.
No lo es. Es espontánea, que es algo distinto.
La espontaneidad nace de la lectura rápida del contexto, de la conexión emocional con la cultura y de la capacidad de síntesis. Es la habilidad de ver una oportunidad en medio del ruido y actuar con claridad.
Esa habilidad se forja en mercados donde no siempre hay manual.
Donde la estructura no siempre protege.
Donde la única constante es el cambio.
En 2026, con la inteligencia artificial generando ideas, copies y diseños en segundos, el diferencial ya no es la velocidad. El diferencial es la capacidad de leer el momento cultural correcto y responder con precisión humana.
Y ahí es donde el caos se vuelve escuela.
Creatividad con urgencia productiva
En América Latina aprendimos a hacer mucho con poco.
A producir impacto con recursos limitados.
A encontrar soluciones que no dependen de estructuras perfectas.
Ese entrenamiento cultural nos hizo más resilientes y, sobre todo, más efectivos en el corto plazo. Mientras otras industrias requieren largos ciclos de validación, nosotros sabemos activar conversaciones con inteligencia y sensibilidad cultural.
No es romanticismo. Es supervivencia convertida en metodología.
El caos nos enseñó a:
• Pensar con velocidad sin perder profundidad.
• Diseñar soluciones que funcionan en entornos cambiantes.
• Convertir restricciones en motor creativo.
• Entender que la cultura siempre va primero.
Y eso, hoy, es oro estratégico.
Inteligencia artificial y el corazón latino
En 2026, la inteligencia artificial está redefiniendo la industria. Pero si algo he aprendido es que la IA amplifica lo que ya somos.
Si somos superficiales, la IA amplifica superficialidad.
Si somos profundos, la IA amplifica profundidad.
El caos latino nos dio algo que la IA no puede replicar:
intuición cultural.
La capacidad de entender el subtexto, la ironía, la tensión social, el matiz emocional. Esa sensibilidad es lo que convierte una ejecución correcta en una idea relevante.
La tecnología nos hace más rápidos.
Nuestra cultura nos hace más humanos.
Y la combinación de ambas puede ser una de las mayores fortalezas de nuestra región.
2026: abrazar lo que somos
Quizás el mayor error que podemos cometer es intentar parecer otra cosa. Intentar copiar estructuras creativas de mercados más estables. Intentar diluir nuestra intensidad para sonar más “ordenados”.
El caos no es desorden.
Es energía en movimiento.
En 2026, la industria latinoamericana tiene una oportunidad enorme: reconocer que nuestra espontaneidad estratégica, nuestra resiliencia operativa y nuestra lectura cultural profunda son activos globales.
No necesitamos menos caos.
Necesitamos convertirlo en sistema.
Tres insights para la industria en 2026
- El caos no es un obstáculo creativo; es un acelerador estratégico: las culturas que saben operar en incertidumbre toman decisiones más ágiles y más humanas.
- La inteligencia artificial potencia el talento que ya tiene criterio: la diferencia no está en usar IA, sino en usarla desde una identidad cultural fuerte.
- La espontaneidad bien entrenada es más poderosa que la planificación rígida: en mercados volátiles, la capacidad de adaptación supera la perfección estructural.
Entonces, si el caos ha sido nuestra escuela durante décadas,
¿estamos listos para dejar de verlo como debilidad y empezar a usarlo como ventaja estratégica global?
Por: Oscar Solano Vicepresidente, Chief Creative Officer Shift Latam PN
