
Las redes sociales se han convertido en un espacio de encuentro, comunicación y relaciones personales. Sin embargo, también han sido aprovechadas por delincuentes que utilizan perfiles falsos para estafar a personas mediante engaños emocionales. Una de las modalidades más comunes y peligrosas es la conocida como estafa romántica, un fraude que combina manipulación afectiva con pérdidas económicas.
Este tipo de estafa suele iniciar cuando una persona desconocida contacta a la víctima a través de redes sociales, aplicaciones de citas o plataformas de mensajería. El estafador crea un perfil atractivo, muchas veces haciéndose pasar por alguien extranjero, como un supuesto ciudadano asiático, europeo o estadounidense, con fotos profesionales y una historia de vida bien elaborada. En poco tiempo, busca generar confianza y cercanía emocional.
A medida que avanza la conversación, el estafador comienza a expresar sentimientos intensos, habla de amor, planes de futuro e incluso de matrimonio. En muchos casos, promete visitar a la víctima o enviarle regalos costosos como joyas, dinero o paquetes de alto valor. Todo parece creíble hasta que surge el problema: la víctima es informada de que debe pagar una suma de dinero para cubrir supuestos gastos de envío, impuestos, aduanas o trámites especiales.

El pago suele solicitarse con urgencia y por medios difíciles de rastrear, como transferencias internacionales, tarjetas de regalo, criptomonedas o servicios de envío de dinero. Una vez que la víctima realiza el pago, el estafador desaparece, bloquea el contacto o inventa nuevas excusas para seguir solicitando dinero. Los regalos nunca llegan y la persona afectada queda con una pérdida económica y emocional.
Este fraude se clasifica como estafa romántica o fraude sentimental, una modalidad que se aprovecha de la confianza, la soledad o el deseo de afecto de las personas. Las autoridades y expertos en ciberseguridad advierten que no distingue edad, género ni nivel educativo, ya que el engaño se basa en la manipulación emocional más que en aspectos técnicos.
Para prevenir este tipo de estafas, los especialistas recomiendan desconfiar de personas que declaran amor en poco tiempo o que evitan encuentros presenciales. También es una señal de alerta cuando alguien afirma tener problemas para realizar una videollamada o pone excusas constantes para no mostrar su entorno real. Verificar fotos de perfil, revisar la antigüedad de la cuenta y buscar inconsistencias en sus historias puede ayudar a detectar perfiles falsos.

Nunca se debe enviar dinero, datos personales o información financiera a personas conocidas únicamente por internet. Tampoco es recomendable compartir copias de documentos, direcciones o información bancaria. Ante cualquier sospecha, lo más prudente es cortar la comunicación y reportar el perfil a la red social correspondiente.
Las estafas románticas no solo generan pérdidas económicas, sino también daños emocionales. Informarse, hablar del tema y advertir a familiares y amigos es clave para reducir el impacto de este tipo de delitos digitales. En un entorno cada vez más conectado, la prevención y la cautela siguen siendo las mejores herramientas para protegerse.
