
El 79.2% de las personas en El Salvador cuenta con una tarjeta de débito, según datos del Banco Central de Reserva (BCR), obtenidos a través de la Encuesta de Inclusión y Educación Financiera 2025. Esta cifra refleja un avance significativo en el acceso a instrumentos financieros básicos, aunque el estudio también evidencia desigualdades por género, territorio y edad, así como barreras que limitan su uso efectivo.
De acuerdo con la encuesta, el acceso a la tarjeta de débito es mayor entre los hombres que entre las mujeres. El 83.4% de los hombres sí posee tarjeta, frente a un 74% de las mujeres, lo que marca una brecha de más de nueve puntos porcentuales. En contraste, el 16.6% de los hombres y el 26% de las mujeres no cuentan con este medio de pago, lo que pone en evidencia retos pendientes en materia de inclusión financiera con enfoque de género.
Diferencias entre zona urbana y rural
El acceso también varía según el lugar de residencia. En la zona urbana, el 82.1% de las personas tiene tarjeta de débito, mientras que en la zona rural la proporción baja al 67.3%. En estas áreas, el 32.7% de la población no cuenta con tarjeta, casi el doble del porcentaje registrado en las ciudades, lo que refleja limitaciones de acceso a servicios financieros y canales bancarios en el ámbito rural.

Acceso por rangos de edad
La encuesta del BCR muestra que la tenencia de tarjetas de débito asociadas a cuentas bancarias es mayor entre los grupos más jóvenes. En el rango de 18 a 25 años, el 87.9% sí posee tarjeta, seguido del grupo de 26 a 35 años, con 86.4%. A partir de los 36 años, la proporción comienza a disminuir: 79.8% entre 36 y 45 años, 72.1% entre 46 y 60 años, y 65.2% en personas de 61 años o más, donde más de un tercio no utiliza este instrumento.
Por qué algunas personas no usan la tarjeta de débito
Aunque el acceso es alto, no todas las personas que poseen tarjeta de débito la utilizan de manera regular. Entre las principales razones para no usarla destacan factores de desinterés, costos y falta de conocimiento.
Según la encuesta, el 26.2% señala que no le interesa o no la necesita, convirtiéndose en la razón más mencionada. Le sigue el 25%, que afirma no querer pagar los costos asociados, y el 20.7%, que indica que no puede utilizarla. Además, el 17.2% no conoce cómo funcionan, el 12.9% prefiere el uso de efectivo por considerarlo más inmediato y bajo control, y el 10.5% manifiesta temor a fraudes o clonación. Otros factores incluyen el desconocimiento del uso de cajeros automáticos (6.3%) y la preferencia por transferencias electrónicas (5.4%).

Retos para la inclusión financiera
El BCR señala que, si bien el nivel de tenencia de tarjetas de débito es alto, el principal desafío es lograr un uso efectivo y equitativo. Las brechas por género, edad y territorio, junto con la falta de información y el desinterés, muestran la necesidad de fortalecer la educación financiera, reducir costos y ampliar el acceso a servicios bancarios, especialmente en zonas rurales.
Los resultados de la Encuesta de Inclusión y Educación Financiera 2025 confirman que el país ha avanzado en bancarización, pero también evidencian que la inclusión financiera no se limita al acceso, sino que requiere confianza, conocimiento y condiciones adecuadas para que más personas utilicen plenamente los servicios financieros formales.
