Ahorrar para las vacaciones de Semana Santa puede parecer complicado con los precios al alza, pero con planificación y algunos ajustes, aún es posible disfrutar sin endeudarse. La clave está en organizarse con tiempo y hacer pequeños cambios en los gastos diarios que al final marcan una gran diferencia.
1. Define un presupuesto específico para las vacaciones. Esto permite tener claro cuánto se puede gastar en transporte, comida, alojamiento y entretenimiento. Establecer este límite evita gastos impulsivos y ayuda a priorizar lo más importante del viaje, como la experiencia en familia o el descanso.

2. Recorta gastos hormiga, como las compras innecesarias durante el mes previo. Saltarse ese café diario o evitar pedidos por delivery puede representar un ahorro significativo. Por ejemplo, dejar de gastar US$3 diario en refrigerios puede significar hasta US$90 en un mes, dinero que puede ir directo al fondo vacacional.
3. Utiliza aplicaciones de ahorro o sobres físicos etiquetados para cada necesidad. Esto permite separar el dinero con orden y evitar tocar lo destinado a Semana Santa. Incluso se puede involucrar a la familia y convertir el proceso de ahorro en un reto conjunto.

4. Compara precios con anticipación en alojamiento y transporte. Las ofertas relámpago y reservas anticipadas en línea pueden ayudar a conseguir mejores tarifas en hoteles o casas vacacionales, sobre todo si se viaja en grupo.
Las vacaciones no tienen que ser costosas para ser memorables. Explorar destinos locales, hacer turismo en la propia ciudad o planear picnics familiares en lugar de pagar entradas a parques temáticos puede ser igual de placentero y mucho más económico. El descanso también puede estar a la vuelta de la esquina, y el ahorro empieza desde casa.
