
Un operativo de alto impacto contra el narcotráfico permitió la incautación de 398 kilogramos de cocaína, valorados en más de US$10 millones, tras la interceptación de una embarcación en aguas del Pacífico salvadoreño, al sur de playa Toluca, en el departamento de La Libertad, informaron autoridades de seguridad.
La droga era transportada en 13 bultos que se encontraban ocultos entre instrumentos de pesca, una modalidad utilizada para intentar evadir los controles marítimos. La operación fue ejecutada por unidades especializadas de la Policía Nacional Civil (PNC), como parte de las acciones permanentes de vigilancia y combate al narcotráfico en la zona costera del país.
De acuerdo con la información oficial, la embarcación seguía un trayecto regional identificado como Nicaragua, Guatemala, Estados Unidos, un modus operandi recurrente utilizado por estructuras dedicadas al tráfico internacional de drogas. La intervención permitió cortar la ruta antes de que el cargamento continuara su desplazamiento hacia mercados internacionales.

Durante el procedimiento fueron capturados dos sujetos vinculados al transporte de la droga: Handy Yocimar Medina Gómez, de nacionalidad salvadoreña, y Carlos Roberto Quezada Orellana, de nacionalidad guatemalteca/mexicana. Ambos fueron puestos a disposición de las autoridades correspondientes para enfrentar el proceso judicial por delitos relacionados con el narcotráfico.
Las autoridades destacaron que este decomiso se suma a los resultados obtenidos en lo que va del año 2026, período en el que se han incautado 2,815 kilogramos de cocaína, con un valor estimado que supera los US$70 millones, principalmente en operativos desarrollados en la franja costera del país.

Según los cuerpos de seguridad, estas acciones reflejan un fortalecimiento del control marítimo y costero, así como la coordinación de las unidades especializadas, con el objetivo de impedir que el territorio salvadoreño sea utilizado como corredor para el tráfico de drogas.
El Gobierno reiteró que los resultados alcanzados confirman un cambio en el escenario regional, asegurando que El Salvador ya no es un corredor del narcotráfico, sino una barrera activa en el Pacífico contra las estructuras criminales dedicadas a este delito transnacional.
