Las acciones para preservar el Lago de Coatepeque han comenzado a dar resultados. Desde la declaratoria de emergencia ambiental, el Gobierno de El Salvador ha implementado un monitoreo constante y medidas para reducir la contaminación, logrando mejoras en la calidad del agua.

El titular del Ministerio de Medio Ambiente, Fernando López, detalló que se ha trabajado en un censo de actividades comerciales y recreativas alrededor del lago, así como en el análisis de parámetros físicos y químicos del agua. «El año pasado tuvimos un episodio fuerte de desarrollo de algas, lo que nos ayudó a identificar varias medidas que se han ido implementando», explicó.
Uno de los avances más significativos ha sido la instalación de boyas ultrasónicas en diciembre de 2024, una tecnología que ha permitido controlar el crecimiento desmedido de algas. La presidenta de la Autoridad Salvadoreña del Agua, Ethel Cabrera, destacó que los monitoreos han evidenciado una mejora en las condiciones del agua tras la implementación de esta tecnología.

El lago, de origen volcánico, posee metales pesados y compuestos químicos de manera natural, pero la actividad humana ha aumentado los niveles de contaminación. Las pruebas de laboratorio han analizado elementos como nitrógeno, fósforo, fosfato, sulfato y coliformes para determinar el impacto ambiental y tomar decisiones informadas.
Además de la tecnología, el Gobierno ha enfatizado que la conservación del lago es responsabilidad de todos. «No solo es tarea del Estado, sino de la ciudadanía. Es un área natural protegida y un medio de vida para muchas personas», subrayó Cabrera.
Las acciones seguirán en marcha con monitoreos continuos y coordinación entre instituciones, buscando garantizar que el Lago de Coatepeque siga siendo un recurso natural saludable y sostenible para las futuras generaciones.