
El Presidente de la República, Nayib Bukele, informó que los privados de libertad que participan en el Plan Cero Ocio cuentan con un esquema en el que cada día trabajado se contabiliza como dos días de condena, un dato que destaca como eje central del programa. “Pronto será la mitad de toda la población carcelaria”, añadió, subrayando que 45,000 internos ya trabajan en diferentes áreas productivas, de los cuales 6,000 se dedican a la fabricación de ropa.
Este mecanismo transforma la rutina diaria dentro de las cárceles, ya que los internos no solo permanecen ocupados, sino que su trabajo tiene un efecto directo en la duración de su condena. La implementación de este esquema busca mantener a los internos activos, fomentar la disciplina y la responsabilidad, y generar una cultura de trabajo dentro del sistema penitenciario. Cada jornada de trabajo se traduce, literalmente, en días descontados de su condena, multiplicando el impacto de la actividad diaria.
45,000 privados de libertad trabajando
Según explicó Bukele, los 45,000 participantes realizan labores en diferentes áreas, incluyendo fabricación de ropa, talleres, mantenimiento, agricultura y otros oficios productivos. El Presidente destacó que esta cifra seguirá creciendo, y que pronto representará la mitad de toda la población carcelaria, consolidando al Plan Cero Ocio como uno de los pilares del nuevo modelo penitenciario.

Exclusiones dentro del programa
El Presidente también hizo una aclaración importante: el Plan Cero Ocio no está disponible para asesinos ni violadores. Esta medida responde a criterios de seguridad y justicia, asegurando que la participación en las actividades se limite a internos que cumplen condenas por otros delitos y que pueden incorporarse al programa de manera segura.
Transformación del sistema penitenciario
El Plan Cero Ocio forma parte de una estrategia integral de reforma penitenciaria que busca eliminar el ocio dentro de los centros de reclusión y sustituirlo por actividades productivas y aprendizaje de oficios. Con este enfoque, el Gobierno pretende cambiar la dinámica histórica de las cárceles, donde antes predominaba la inactividad, por un modelo más controlado, ordenado y orientado a la reinserción social.

Además del impacto en la reducción de condenas, la iniciativa genera resultados concretos en disciplina, productividad y aprendizaje de habilidades, preparando a los internos para su eventual reintegración a la sociedad. La combinación de trabajo, estructura y reglas claras busca disminuir la reincidencia y fomentar un entorno penitenciario más seguro para todos.
Un modelo que continúa expandiéndose
Con la expansión del Plan Cero Ocio, el Ejecutivo reafirma su visión de un sistema penitenciario activo y orientado al trabajo, donde cada día de labor tiene un impacto tangible en la condena de los internos. La estrategia combina firmeza con oportunidad, manteniendo un control efectivo dentro de los centros de reclusión y al mismo tiempo promoviendo hábitos productivos y preparación para la vida después de la cárcel.
