
En El Salvador, nueve de cada diez negocios operan en la informalidad, no necesariamente por falta de interés en crecer, sino por las barreras históricas del sistema formal. Los costos y la carga de trámites continúan siendo obstáculos significativos para miles de emprendedores.
Según datos del Observatorio MYPE de la Escuela LID de FUSAI, el 96% del tejido empresarial del país, equivalente a unas 854,914 unidades económicas, trabaja fuera del registro oficial. Entre las principales razones, el 37.2% de los empresarios afirma que sus ingresos no alcanzan para cubrir obligaciones como ISSS y AFP; un 36.9% señala los altos costos generales, y un 30.6% identifica el exceso de trámites como un impedimento para formalizarse.
Un cambio en el panorama
A pesar de este escenario, el entorno comienza a transformarse. Actualmente existen herramientas diseñadas para reducir estas barreras, lo que hace que el proceso de formalización sea más accesible para las micro y pequeñas empresas (MYPE).
Aunque solo el 3.6% de las empresas del país son formales, estas generan en promedio el 8.2% del Producto Interno Bruto (PIB), según el informe Estado de la MYPE 2024. Esto evidencia el impacto económico que puede tener la formalización.
Además, el 45.1% de los empresarios identifica el acceso a servicios financieros en mejores condiciones —como créditos con tasas más bajas o mayores montos— como el principal incentivo para registrarse formalmente. A esto se suman beneficios como la posibilidad de participar en licitaciones públicas, emitir facturas legales, generar mayor confianza entre clientes y proveedores, y acceder a programas de apoyo institucional.

SAS: una alternativa para formalizarse
En este contexto, las Sociedades por Acciones Simplificadas (SAS) se posicionan como una de las principales opciones para facilitar la formalización de las MYPE. Este modelo fue creado para reducir las barreras tradicionales, permitiendo constituir una empresa de forma digital, con un capital mínimo de $1.00 y sin necesidad de acudir a una notaría.
Los requisitos son básicos: contar con uno o más accionistas, presentar DUI o pasaporte, disponer de firma electrónica certificada y registrar un nombre disponible en el Registro de Comercio. También es necesario definir aspectos como la actividad económica, el domicilio y la estructura administrativa.

Proceso digital y accesible
El trámite para crear una SAS se realiza a través de la plataforma del Centro Nacional de Registros (CNR) e incluye pasos como la creación de un usuario, la obtención de firma electrónica, el llenado del formulario de constitución y el seguimiento del proceso en línea hasta la obtención de los documentos legales.
Posteriormente, la empresa debe completar su registro fiscal ante el Ministerio de Hacienda para obtener el NIT y habilitarse como contribuyente de IVA. En algunos casos, existen periodos de exoneración de aranceles que reducen aún más los costos iniciales.
Formalizar para crecer
Especialistas coinciden en que la informalidad tiene un costo que limita el crecimiento de los negocios, restringe el acceso a financiamiento y reduce las oportunidades de expansión. En contraste, la formalización permite a las empresas integrarse plenamente al sistema económico, acceder a nuevos mercados y fortalecer su sostenibilidad.
Si bien las SAS no eliminan todos los desafíos, representan una vía más directa y accesible para que las MYPE salvadoreñas avancen hacia la formalidad y aprovechen mejores oportunidades de desarrollo económico.
