
El 32% de las carteras de los bancos de desarrollo y de las instituciones de financiamiento del desarrollo en América Latina y el Caribe (ALC) está destinado a apoyar a las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES), según el informe Perspectivas económicas de América Latina 2025 de la OCDE. Este dato refleja el papel estratégico de estas entidades en una región donde el acceso al crédito de largo plazo sigue siendo limitado y los mercados de capitales aún son poco profundos.
La OCDE señala que los bancos de desarrollo se han convertido en un actor clave para impulsar la transformación productiva, especialmente en economías donde la capitalización bursátil representa apenas el 37.4% del PIB, frente al 64.4% registrado en los países miembros del organismo. En este contexto, el financiamiento público y semipúblico cumple una función esencial para cubrir brechas de inversión y apoyar a sectores que enfrentan mayores dificultades para acceder a recursos financieros.

El respaldo a las MIPYMES permite fortalecer la productividad, fomentar la formalización y facilitar la incorporación de estas empresas a cadenas de valor más diversificadas. Además del crédito, estas instituciones promueven la adopción de tecnología, la innovación y el acceso a nuevos mercados, factores clave para mejorar la competitividad y el crecimiento sostenido.
El informe destaca que el apoyo de los bancos de desarrollo también contribuye a la diversificación de las exportaciones y a la transferencia tecnológica, elementos necesarios para reducir la dependencia de actividades de bajo valor agregado. Al compartir riesgos con el sector privado, estas entidades ayudan a movilizar inversiones adicionales y a ampliar el impacto económico de los proyectos financiados.

Para maximizar estos beneficios, la OCDE recomienda fortalecer la coordinación entre las políticas públicas, los sistemas de innovación y las instituciones financieras de desarrollo. Asimismo, subraya la importancia de la cooperación regional para ampliar el alcance del financiamiento y reducir costos, especialmente en proyectos vinculados a infraestructura, tecnología y sostenibilidad.
En conjunto, el informe concluye que el enfoque de los bancos de desarrollo en las MIPYMES representa una oportunidad concreta para avanzar hacia un crecimiento más inclusivo, productivo y sostenible en América Latina y el Caribe.
