
El Programa de Aumento a la Producción del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) pasó de trabajar con apenas 130 manzanas a superar las 160,000 manzanas destinadas a hortalizas, frutas y granos básicos, según informó el viceministro ad honorem de esa cartera de Estado, Óscar Domínguez. La expansión busca fortalecer la producción agrícola nacional, ampliar la disponibilidad de alimentos y contribuir al abastecimiento del mercado salvadoreño mediante una mayor oferta de productos cultivados en el país.
De acuerdo con Domínguez, las primeras cosechas del programa comenzaron a comercializarse en diciembre de 2024. Desde entonces, se han ampliado las áreas de cultivo y fortalecido progresivamente la oferta nacional. El funcionario señaló que, desde ese mes, los productos agrícolas salvadoreños han mantenido presencia en las plazas de abastecimiento, como parte de los esfuerzos para garantizar la disponibilidad de alimentos para la población.
Uno de los elementos que ha impulsado esta expansión es la incorporación de semillas de alto rendimiento, la tecnificación y la mecanización agrícola, en los lugares donde las condiciones lo permiten. Estas medidas buscan mejorar la productividad por manzana, es decir, obtener una mayor cantidad de productos en una misma superficie de terreno, lo que puede contribuir a elevar la eficiencia de los cultivos y fortalecer la capacidad de producción nacional.

Los resultados también se reflejan en los rendimientos reportados por el MAG. En el caso del maíz, la producción pasó de 40 a 140 quintales por manzana, mientras que en el frijol aumentó de 15 a 50 quintales por manzana. En el cultivo de tomate, el volumen producido puede alcanzar hasta seis veces el registrado anteriormente. Domínguez aclaró que estos resultados dependen del manejo agronómico, la calidad de las semillas y el nivel de tecnificación aplicado en cada cultivo.
La disponibilidad de agua es otro factor importante para sostener la producción agrícola. Según el funcionario, más de 3,500 manzanas de hortalizas cuentan con sistemas de riego, mientras que más del 70% de las áreas destinadas a granos básicos dispone de riego auxiliar. El resto se encuentra en zonas donde las lluvias suelen favorecer el desarrollo de los cultivos. Esta distribución cobra relevancia ante los riesgos que representa el fenómeno de El Niño para los agricultores que dependen exclusivamente de las precipitaciones.
En términos económicos, fortalecer la producción local permite ampliar la oferta de alimentos cultivados en el país y contribuir al abastecimiento de los mercados. Sin embargo, el funcionario indicó que el suministro continuará apoyándose tanto en la producción nacional como en las importaciones complementarias que sean necesarias. Esto significa que el objetivo no es depender exclusivamente de las cosechas locales, sino mantener la disponibilidad de productos de acuerdo con las necesidades del mercado.

Domínguez también señaló que, ante los efectos previstos de un fenómeno de El Niño fuerte, el Gobierno, en coordinación con el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), ha brindado apoyo a más de 100,000 familias. Según explicó, la declaratoria de emergencia permitirá ampliar significativamente el número de beneficiarios, especialmente ante los riesgos que enfrentan los agricultores de subsistencia.
Entre las zonas productoras mencionadas por el funcionario figuran Las Aradas, en Chalatenango; San Cayetano, en San Vicente Sur; Ostúa y Guajoyo, en Metapán; La Palma, San Nicolás y Tonacatepeque, así como áreas de Santa Ana y Ahuachapán. Estos territorios forman parte de las áreas vinculadas a la actividad agrícola que busca fortalecer el programa.
La ampliación de la superficie cultivada y los incrementos en los rendimientos reportados representan avances en la capacidad productiva agrícola de El Salvador. El desafío será sostener esos resultados frente a las condiciones climáticas, mantener la disponibilidad de insumos y agua, y asegurar que la producción llegue de manera continua a los mercados. Para la economía, el fortalecimiento del sector agrícola es relevante por su contribución al abastecimiento de alimentos y por la actividad productiva que genera en las zonas rurales.
