
Bancoagrícola desembolsó US$972.8 millones para impulsar la competitividad productiva, la inclusión financiera y el desarrollo de comunidades sostenibles, en un contexto en el que la economía salvadoreña muestra señales de mayor dinamismo. Durante la presentación de sus resultados, la entidad también expuso cifras sobre el desempeño económico del país, las condiciones financieras y la evolución de indicadores como las exportaciones, las remesas y el crédito, para explicar el entorno en el que opera y la importancia de movilizar recursos hacia los sectores productivos.
De acuerdo con los datos presentados por el banco, El Salvador registra una proyección de crecimiento económico de entre 4.5% y 5% para 2026. A esto se suma el crecimiento real del producto interno bruto (PIB) de 4.8% durante el primer trimestre del año y un aumento de 5% en el Índice de Volumen de la Actividad Económica (IVAE) en el segundo trimestre. Estas cifras ofrecen un panorama de la actividad económica nacional y sirven de referencia para entender la demanda de financiamiento de las empresas y las oportunidades de inversión en el país.

El panorama también incluye una mejora en algunos indicadores financieros y externos. Según la información compartida por Bancoagrícola, las exportaciones acumularon US$4,036.7 millones hasta julio de 2026, un crecimiento interanual de 4.4%, mientras que las remesas alcanzaron US$5,924.9 millones en el mismo período, con un incremento de 3.7%. En el sistema financiero, los depósitos aumentaron 12.6% en julio frente al mismo mes de 2025 y los préstamos crecieron 8.4%. Para la entidad, estos movimientos forman parte del contexto en el que el ahorro, el crédito y la actividad empresarial se relacionan con el desempeño de la economía salvadoreña.
Financiamiento para fortalecer la producción nacional
En este escenario, Bancoagrícola informó que los US$972.8 millones desembolsados representan un avance de 63.9% respecto de su meta de financiamiento establecida para 2030. Del total, US$614.8 millones se destinaron a fortalecer la competitividad productiva, con recursos para empresas exportadoras, agroindustria y pequeñas y medianas empresas. La distribución incluyó US$317.5 millones para exportadores, US$222.6 millones para la agroindustria y US$74.7 millones para pequeñas y medianas empresas.

Esta asignación conecta los resultados de la institución con actividades que forman parte del tejido productivo del país. El financiamiento a exportadores puede acompañar las operaciones de empresas que venden en mercados internacionales; el dirigido a la agroindustria respalda un sector vinculado con la producción y transformación de bienes, mientras que el crédito para pequeñas y medianas empresas busca atender las necesidades de negocios que requieren capital para operar, crecer o mejorar su competitividad. La colocación de recursos en estas áreas cobra relevancia en un entorno en el que las exportaciones salvadoreñas mantienen un crecimiento interanual.
Otros US$282 millones se destinaron a iniciativas de inclusión financiera. De esa cantidad, US$179.3 millones correspondieron a financiamiento con enfoque de género y US$102.7 millones a programas de inclusión. Además, US$76 millones se dirigieron al desarrollo de comunidades sostenibles: US$50 millones para iniciativas relacionadas con hábitat y US$26 millones para proyectos climáticos. Con estas líneas, el banco distribuye parte de su financiamiento más allá de la actividad empresarial tradicional e incorpora objetivos vinculados con el acceso a servicios financieros y la sostenibilidad.

Solidez financiera y condiciones para otorgar crédito
Alexander Pinilla, vicepresidente financiero de Bancoagrícola, explicó la posición de la institución dentro del sistema financiero y los elementos que respaldan su capacidad para continuar financiando a empresas y personas. Según los datos presentados, el banco registró activos por US$7,174.5 millones y una cartera de préstamos de US$4,935.5 millones. También reportó una participación de 24.7% en el mercado de préstamos y de 25.3% en depósitos, además de una participación de 42.4% en cuentas de ahorro.
La entidad informó una solvencia de 14.8%, un margen de 7%, una cartera vencida equivalente a 1% y un rendimiento sobre el patrimonio (ROE) de 22.5%. Estos indicadores permiten observar distintas dimensiones de su desempeño: la solvencia refleja su capacidad para respaldar sus operaciones, mientras que la cartera vencida da una referencia sobre los préstamos que presentan atrasos. En conjunto, forman parte de los elementos que permiten evaluar la posición financiera del banco y su capacidad de intermediación.

Pinilla también detalló la composición de las fuentes de financiamiento de la institución: 71% proviene de depósitos a la vista, 21% de depósitos a plazo y 8% de bonos y financiamiento institucional. La estructura muestra el peso de los depósitos de clientes dentro de los recursos que utiliza el banco para desarrollar sus operaciones crediticias, junto con otras fuentes de fondos que complementan su capacidad de financiamiento.
El ejecutivo situó estos resultados en un contexto nacional en el que también se han observado cambios en la percepción del riesgo soberano y avances en el programa financiero con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Las cifras presentadas por el banco señalan un riesgo país de 255 puntos básicos en el indicador EMBI y una calificación soberana de B- con perspectiva estable. Asimismo, el programa con el FMI contempla un acuerdo por US$1,400 millones a 40 meses y habilitó un desembolso de alrededor de US$140 millones tras las revisiones correspondientes. Estos elementos forman parte del entorno financiero en el que se desenvuelven las empresas y las instituciones que participan en el mercado salvadoreño.

Financiamiento sostenible y acceso a nuevos recursos
Como parte de su estrategia de sostenibilidad, Bancoagrícola también destacó la colocación de su Bono Azul por US$25 millones, una operación dirigida a movilizar recursos hacia proyectos vinculados con la gestión responsable del agua y la protección de ecosistemas. La emisión forma parte de un programa de bonos sostenibles de hasta US$200 millones y contó con participación de inversionistas internacionales, entre ellos BID Invest, LAGreen Fund y Norfund. La operación busca ampliar las alternativas de financiamiento para iniciativas con impacto ambiental y social, además de contribuir al desarrollo del mercado de capitales salvadoreño.

La institución también informó sobre la obtención de US$120 millones en deuda subordinada proveniente de Bancolombia Panamá, con un plazo de 10 años. Este tipo de financiamiento amplía las fuentes de recursos de la entidad y puede contribuir al fortalecimiento de su estructura de capital, dentro de los parámetros regulatorios aplicables.
En cuanto a la atención a sus clientes, Bancoagrícola reportó una red de alrededor de 2,700 puntos de servicio y señaló que cerca del 45% de sus clientes activos utiliza canales digitales. Esta combinación de atención física y herramientas digitales forma parte de su estrategia para facilitar el acceso a servicios financieros en el país.

Los resultados presentados por Bancoagrícola reúnen, por tanto, dos dimensiones relacionadas: el desempeño financiero de la institución y el entorno económico salvadoreño en el que coloca sus recursos. Mientras los indicadores nacionales muestran avances en actividad económica, exportaciones, remesas y crecimiento del crédito, los desembolsos del banco reflejan cómo parte del financiamiento se canaliza hacia empresas, agroindustria, pequeñas y medianas empresas, inclusión financiera y proyectos sostenibles. El reto será que esas inversiones contribuyan a sostener la actividad productiva y ampliar las oportunidades económicas, en un contexto que también exige mantener la estabilidad financiera y avanzar en la consolidación fiscal.
