
La construcción del Relleno Sanitario Los Nonualcos beneficiará de forma directa a más de 350,000 habitantes de la zona suroriental de El Salvador, al garantizar una disposición final de residuos sólidos bajo condiciones técnicas, ambientales y sanitarias que cumplen con la normativa vigente a nivel nacional e internacional.
El proyecto responde a una necesidad estructural de la región, que actualmente no cuenta con un relleno sanitario que cumpla plenamente con los estándares ambientales requeridos.
La infraestructura se desarrolla en el cantón San Francisco Angulo, municipio de Tecoluca, departamento de San Vicente. Su objetivo es contar con un sitio adecuado para la disposición final de los residuos municipales generados en la región, evitando los impactos negativos asociados a botaderos a cielo abierto o sitios no controlados.
Javier Núñez, vocero del proyecto Relleno Sanitario Los Nonualcos, explicó que el principal beneficio de este tipo de infraestructura es ofrecer un servicio adecuado de disposición final de residuos “sin generar deterioro al medio ambiente”:
“Cuando no se cuenta con un sitio controlado y se utilizan basureros a cielo abierto, inevitablemente se generan problemas de contaminación atmosférica, contaminación del suelo y, sobre todo, contaminación de mantos acuíferos y corrientes subterráneas”.
En ese sentido, destacó que el proyecto tiene un impacto directo en la salud de la población. “Este tipo de obras protege de manera directa a las comunidades, porque reduce riesgos sanitarios y ambientales que afectan la calidad de vida de las personas”, afirmó.
El relleno sanitario tendrá una capacidad de disposición aproximada de 265 toneladas diarias de residuos y será desarrollado en dos etapas. La primera contempla una celda con una vida útil aproximada de tres años, mientras que la segunda permitirá extender la operación por cuatro años adicionales, alcanzando una vida útil total estimada de siete años.
De acuerdo con Núñez, un relleno sanitario se diferencia de un relleno controlado porque garantiza la no afectación al medio ambiente, mediante el control de los impactos que genera la disposición final de residuos. “Un relleno sanitario implica el manejo adecuado de lixiviados, el control del biogás que se produce por la descomposición orgánica de los residuos y la cobertura diaria de los desechos para evitar la proliferación de fauna nociva y malos olores”, explicó.

El proyecto incorpora sistemas para el tratamiento de lixiviados, a través de procesos de evaporación y recirculación, así como el control del biogás, que permitirá evaluar su aprovechamiento como fuente de energía. “Una vez que exista una acumulación adecuada de biogás, estimada en aproximadamente cinco años, incluso se podría generar energía eléctrica”, indicó el representante del proyecto.
Asimismo, el diseño contempla acciones orientadas a la sostenibilidad, como la utilización de materia orgánica para la producción de composta, la reutilización de agua pluvial para el riego de áreas verdes y la instalación de paneles solares para el suministro de energía eléctrica en las instalaciones del sitio.
Núñez subrayó que la necesidad de este proyecto responde a la falta de infraestructura adecuada en la zona suroriental del país. “Hoy en día, en la mayor parte de El Salvador no se cuenta con rellenos sanitarios que cumplan con la normatividad ambiental. Este proyecto busca precisamente satisfacer la demanda del servicio de disposición final de residuos en una región que no tenía una solución formal y ambientalmente segura”, afirmó.
Finalmente, señaló que el Relleno Sanitario Los Nonualcos no solo atiende una necesidad operativa, sino que también abre oportunidades de educación ambiental y aprovechamiento futuro del sitio. “Contar con infraestructura que cumpla con los estándares nacionales e internacionales garantiza que la gestión de residuos se haga de manera responsable, en beneficio de la población y del medio ambiente”, concluyó.
