
La pesca artesanal continúa siendo la base del sector pesquero en El Salvador, de acuerdo con los resultados preliminares del I Censo de Pesca 2025, presentados por el Banco Central de Reserva (BCR). La información revela que la actividad se caracteriza principalmente por el uso de embarcaciones pequeñas, la operación individual de los pescadores y la venta directa al consumidor, lo que confirma su papel clave dentro de la economía popular y las comunidades costeras y ribereñas.
Según los datos del BCR, la mayor parte de la actividad pesquera se desarrolla en ríos, esteros, bahías y zonas costeras, donde predominan medios de producción de baja escala como lanchas con motor fuera de borda y cayucos. Más de la mitad de los pescadores cuentan con embarcación propia, lo que refuerza el carácter independiente y familiar de esta actividad.
El censo señala que la pesca artesanal está estrechamente vinculada al entorno natural, ya que los desembarques se realizan mayoritariamente en sitios de acceso directo a los cuerpos de agua, sin infraestructura portuaria compleja. Esta dinámica facilita la comercialización inmediata del producto, que en la mayoría de los casos se vende fresco y de manera directa a consumidores o pequeños negocios locales.

En cuanto a los métodos de captura, los más utilizados son la red de enmalle y la atarraya, artes tradicionales que reflejan la continuidad de prácticas transmitidas de generación en generación. Estas técnicas, junto con la escala de operación, permiten a los pescadores abastecer el mercado local y contribuir a la seguridad alimentaria, especialmente en zonas costeras y rurales.
El BCR destaca que la venta directa al consumidor reduce la participación de intermediarios, lo que puede representar mayores ingresos para los pescadores, aunque también expone al sector a desafíos como la variabilidad de precios, la falta de acceso a financiamiento y la limitada capacidad de almacenamiento y conservación del producto.

La información del I Censo de Pesca 2025 constituye el primer retrato integral del sector pesquero salvadoreño, permitiendo dimensionar su importancia económica y social. Estos datos servirán como base para el diseño de políticas públicas orientadas a fortalecer la pesca artesanal, mejorar las condiciones de trabajo de los pescadores y promover prácticas sostenibles.
Con estos resultados, la pesca artesanal se consolida como un pilar de la economía popular, no solo por su aporte al empleo y al ingreso de miles de familias, sino también por su rol en el abastecimiento de alimentos y el desarrollo de los territorios vinculados al mar y a los cuerpos de agua del país.
