
Un eventual cierre del Estrecho de Ormuz, en medio de la escalada del conflicto en Medio Oriente, podría generar efectos económicos negativos en El Salvador, principalmente a través del aumento en los precios del combustible.
Así lo explicó Julio César Grande, Economista y Decano de la Facultad de Ciencias y Humanidades de la Universidad de El Salvador (UES), quien advirtió que, aunque el país se encuentra lejos de la zona del conflicto, su economía podría resentir impactos indirectos debido a la forma en que funcionan los mercados internacionales.
El especialista señaló que El Salvador no importa la mayor parte de su petróleo directamente desde Medio Oriente, sino desde otros mercados, como Estados Unidos. Sin embargo, el aumento global en el precio del crudo terminaría trasladándose también al mercado salvadoreño por el costo de la gasolina y el gas licuado.
“Si el petróleo sube en los mercados internacionales, los países que lo compran lo pagan más caro y luego lo venden también a un precio mayor. Eso termina afectando a economías como la nuestra”, explicó.
De acuerdo con el economista, este fenómeno se conoce como efecto en cadena o efecto cascada, donde un aumento en los costos de materias primas termina reflejándose en distintos sectores económicos.
Además, destacó que el impacto puede sentirse con mayor fuerza en países con economías pequeñas y con estructuras salariales limitadas.
Un punto estratégico para el comercio energético
El posible impacto global está relacionado con la importancia estratégica del Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más relevantes para el comercio energético mundial.
Diversas estimaciones indican que entre el 25% y el 33% del petróleo que se comercializa en el mundo transita por este paso marítimo, lo que lo convierte en un punto clave para el suministro energético internacional.
Si el tránsito marítimo se interrumpe o se restringe en esa zona, los mercados podrían reaccionar con aumentos significativos en los precios del petróleo y del gas.
Incremento de precios en varios sectores
El aumento del precio del petróleo no solo impactaría el costo de los combustibles, sino también múltiples sectores productivos que dependen de esta materia prima.
Entre los rubros que podrían verse afectados se encuentran el transporte, la generación de electricidad, la industria del plástico, la construcción y la agricultura.

Por ejemplo, algunos fertilizantes utilizados en la producción agrícola contienen componentes derivados de la industria petrolera, lo que podría elevar los costos de producción de alimentos.
Otro de los rubros más sensibles es el transporte, debido a que utiliza gasolina y diésel para el traslado de personas y mercancías. Un incremento en los combustibles eleva los costos logísticos, lo que puede trasladarse al precio final de los productos y servicios que llegan a los consumidores.
La generación de electricidad también podría verse presionada. En países como El Salvador, parte de la energía se produce mediante plantas térmicas que utilizan derivados del petróleo, como búnker o diésel. Si estos combustibles suben de precio, el costo de producir electricidad aumenta, lo que puede impactar las tarifas o el gasto público en subsidios.
La industria del plástico es otro de los sectores vinculados al comportamiento del petróleo, ya que muchos de sus insumos provienen de la petroquímica. Un alza en el precio del crudo encarece la producción de resinas y polímeros utilizados para fabricar envases, empaques y otros productos plásticos de uso cotidiano.
En el caso de la construcción, el impacto se refleja tanto en el costo de los materiales como en la operación de maquinaria pesada. Productos como el asfalto, pinturas y selladores dependen de derivados del petróleo, mientras que los equipos utilizados en obras funcionan principalmente con diésel, lo que incrementa los costos de los proyectos.
Según Grande, esto podría traducirse en un aumento generalizado de precios a nivel mundial.
Posibles cambios en las rutas comerciales
Otro de los efectos potenciales del conflicto sería la modificación de rutas marítimas internacionales.

Si determinadas zonas se vuelven peligrosas para la navegación, las empresas de transporte podrían optar por trayectos alternativos para evitar riesgos.
Sin embargo, estas rutas suelen ser más largas y costosas, lo que incrementa los gastos de transporte y, finalmente, el precio de los productos.
Reacciones en los mercados financieros
La incertidumbre generada por los conflictos geopolíticos también suele provocar volatilidad en los mercados financieros internacionales.
De acuerdo con el economista, en escenarios de riesgo las bolsas de valores tienden a mostrar fluctuaciones o caídas, ya que muchas empresas e inversionistas optan por reducir su exposición hasta que la situación se estabilice.
“La inversión suele frenarse cuando hay conflictos, porque las empresas prefieren esperar antes de arriesgar capital”, explicó.
Búsqueda de activos más seguros
En estos contextos, los inversionistas suelen trasladar sus recursos hacia activos considerados más seguros, como metales preciosos o monedas fuertes.
Este movimiento puede provocar cambios en los mercados financieros y afectar el valor de diferentes activos y monedas a nivel internacional.

Posibles interrupciones en cadenas de suministro
Finalmente, el experto advirtió que si la crisis se prolonga podría generarse una situación similar a la que se vivió durante la pandemia de COVID-19, cuando las cadenas globales de suministro sufrieron interrupciones.
La falta de materias primas o los retrasos en el transporte de mercancías pueden afectar la producción industrial y provocar escasez de productos.
“Cuando las empresas no reciben los insumos que necesitan para producir, dejan de fabricar. Eso termina generando escasez y aumento de precios”, concluyó.
En ese sentido, el especialista subrayó que el impacto económico final dependerá en gran medida de la duración y la intensidad del conflicto, así como de las decisiones que tomen los países involucrados en los próximos meses.
