
El Salvador atraviesa temporadas de calor cada vez más intensas y prolongadas. Lo que muchos perciben como simple incomodidad tiene, en realidad, una explicación científica profunda con consecuencias directas sobre el comportamiento energético de cada hogar y negocio. Así lo advierte el Ing. Ismael Antonio Sánchez Figueroa, docente e investigador del Departamento de Ciencias Energéticas y Fluídicas (DCEF) de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA), especialista en termodinámica y eficiencia energética aplicada al contexto centroamericano.
La termodinámica es la rama de la física que estudia cómo se mueve y transforma el calor. Uno de sus principios fundamentales establece que el calor siempre fluye de los cuerpos más calientes hacia los más fríos, de manera natural e inevitable. En términos cotidianos: cuando el ambiente exterior alcanza temperaturas extremas, el calor penetra constantemente en las viviendas, las oficinas y los locales comerciales. Los equipos de enfriamiento —refrigeradores, aires acondicionados, ventiladores industriales— no son máquinas que generan frío; son sistemas que extraen calor del interior y lo expulsan hacia afuera. Cuanto mayor es la diferencia de temperatura entre el exterior y el interior, más trabajo termodinámico debe realizar el equipo, y mayor es la cantidad de energía eléctrica que consume para lograrlo.
Este esfuerzo térmico adicional tiene una traducción directa en términos energéticos. El Ing. Sánchez explica que el consumo de electricidad no depende solo de la potencia de un aparato, sino del tiempo durante el cual ese aparato opera: Energía = Potencia × Tiempo. Un refrigerador que en condiciones normales se apaga y enciende en ciclos cortos, durante una ola de calor puede permanecer activo de forma casi continua durante horas. Un sistema de aire acondicionado que antes trabajaba cuatro horas puede necesitar el doble. El equipo no cambió. Su potencia no cambió. Pero el tiempo de operación se multiplicó, y con él, el consumo de energía.

El fenómeno no es aislado ni pasajero. El cambio climático está reconfigurando los patrones térmicos de la región de forma estructural. Según proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Centroamérica podría experimentar un incremento de entre 3.6 y 4.7 grados centígrados en sus temperaturas promedio hacia finales de este siglo. El efecto invernadero, causado por la acumulación de gases como el dióxido de carbono (CO₂) en la atmósfera, reduce la capacidad de la Tierra de liberar calor al espacio, atrapando la energía térmica cerca de la superficie. Para El Salvador, esto significa temporadas de calor más largas, noches que no refrescan y una presión térmica sostenida sobre los sistemas energéticos de hogares y empresas.
Desde la academia, el Ing. Sánchez —quien integró el equipo técnico de la UCA que elaboró el Manual de Eficiencia Energética Residencial y Comercial— sostiene que comprender estos principios físicos es el primer paso para que la ciudadanía pueda responder con inteligencia ante el fenómeno. Medidas como el uso de tecnología de iluminación LED, el aislamiento térmico adecuado de paredes y techos, la regulación de la temperatura de los aires acondicionados entre 24 y 26 °C, y el aprovechamiento de la ventilación natural no son simples consejos de ahorro: son estrategias respaldadas por principios termodinámicos que reducen la transferencia de calor hacia el interior de los espacios y, con ello, el esfuerzo que deben realizar los sistemas de enfriamiento.
PUNTOS TÉCNICOS CLAVE — Ing. Ismael Sánchez Figueroa, DCEF – UCA
- El calor fluye siempre del exterior caliente al interior frío. Es una ley física inamovible. Cuanto mayor es la temperatura exterior, mayor es la presión térmica sobre los espacios habitados y mayor el esfuerzo de los equipos de enfriamiento para contrarrestarla.

- Los equipos de enfriamiento no “producen frío”: extraen calor. Aires acondicionados y refrigeradores funcionan como bombas de calor: toman el calor del interior y lo expulsan afuera. Con temperaturas extremas, este proceso se vuelve continuo y más demandante.
- El consumo energético es producto de potencia y tiempo de uso. El fenómeno del calor extremo extiende el tiempo de operación de los equipos, lo que incrementa el consumo total de energía aunque la potencia de cada aparato no haya variado.
- El efecto invernadero atrapa calor cerca de la superficie terrestre. La acumulación de CO₂ y otros gases impide que la Tierra libere calor al espacio. Centroamérica es una de las regiones más vulnerables a este fenómeno, con incrementos proyectados de hasta 4.7 °C según la CEPAL.
- El aislamiento térmico reduce la transferencia de calor. Mejorar el sellado de ventanas, puertas y techos disminuye la entrada de calor exterior, reduciendo el trabajo termodinámico que deben realizar los equipos de enfriamiento y, en consecuencia, su consumo energético.
- La UCA investiga y divulga soluciones energéticas para El Salvador. El DCEF de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA) cuenta con la capacidad técnica y académica para orientar a instituciones, empresas y ciudadanos en la aplicación de medidas de eficiencia energética fundamentadas en ciencia.
