
Los ingresos por remesas familiares alcanzaron US$863.43 millones en agosto de 2026, según datos preliminares del Banco Central de Reserva (BCR). El monto fue superior al registrado en agosto de 2025, cuando ingresaron US$824.96 millones, aunque se mantuvo prácticamente estable al compararlo con julio de este mismo año.
Al comparar agosto de 2026 con agosto de 2025, los ingresos por remesas aumentaron US$38.47 millones, al pasar de US$824.96 millones a US$863.43 millones. Esto representa un crecimiento interanual de 4.66%.
En otras palabras, por cada US$100 que ingresaron al país en remesas durante agosto de 2025, en agosto de 2026 entraron aproximadamente US$104.66. El resultado refleja un mayor flujo de estos recursos respecto al mismo mes del año anterior.
Agosto registra una leve baja frente a julio
La comparación mensual muestra una variación mucho más pequeña. En julio de 2026, los ingresos por remesas familiares sumaron US$864.25 millones, mientras que en agosto fueron de US$863.43 millones.
Esto significa que entre julio y agosto hubo una reducción de US$0.82 millones, equivalente a una variación negativa de apenas 0.09%. Por tanto, aunque agosto registró menos ingresos que julio, la diferencia fue marginal y ambos meses se mantuvieron prácticamente en el mismo nivel.

De esta forma, los datos del BCR muestran dos comportamientos en las remesas durante agosto: frente a agosto de 2025 hubo un crecimiento de 4.66%, mientras que respecto a julio de 2026 se presentó una disminución de 0.09%.
Las cifras tienen carácter preliminar y corresponden a los ingresos por remesas familiares registrados bajo el tratamiento metodológico de Balanza de Pagos utilizado por el BCR. La información es suministrada por bancos, empresas remesadoras, federaciones, empresas telefónicas y proveedores de billeteras digitales.
El BCR señala además que los datos de las remesas en efectivo, conocidas como remesas “de bolsillo”, son calculados con base en encuestas realizadas en Estados Unidos. La institución también indica que sus estadísticas pueden ser revisadas en enero de cada año, con ajustes de hasta tres años previos, como parte de sus políticas de calidad estadística y de las recomendaciones metodológicas internacionales señaladas en el documento.
